La economía nacional mostró señales de recuperación tras confirmarse que el PIB de México creció un 1.4 por ciento durante el segundo trimestre del año. Este repunte contrasta positivamente frente a la contracción del 0.3 por ciento experimentada en los primeros tres meses, de acuerdo con las cifras definitivas publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
El crecimiento sostenido se dio a pesar del clima de incertidumbre generado por las prolongadas tensiones comerciales con Estados Unidos. A nivel anualizado, el incremento económico se situó en 2.1 por ciento, ligeramente por debajo del 2.2 proyectado, pero mostrando solidez general.
Factores clave en el crecimiento del PIB de México
La expansión económica reciente estuvo fundamentada en tres pilares principales que lograron equilibrar la caída en la inversión fija bruta, la cual acumulaba un declive de 19 meses consecutivos:
- Sector de servicios y construcción: Mostraron una fuerte expansión interna y revitalización operativa.
- Aceleración de exportaciones: En junio, los envíos al extranjero aumentaron más de un tercio, generando un superávit comercial superior a los 4 mil 90 millones de dólares.
- Gasto público: Las intervenciones estratégicas del gobierno ayudaron a frenar la caída de la inversión en el mes de abril.
Estos elementos demuestran la resiliencia del modelo económico frente a presiones externas y un contexto internacional complejo dominado por retos diplomáticos y arancelarios.
Inflación y política monetaria de Banxico
A la par de las cifras positivas del PIB de México, se reportó que la inflación anual se aceleró ligeramente al 3.26 por ciento en la primera quincena de agosto. Sin embargo, la inflación subyacente —que excluye precios volátiles y es la más observada por el Banco de México (Banxico)— disminuyó a un 3.93 por ciento.
Para mantener el control inflacionario, Banxico ha tomado decisiones firmes en su política monetaria:
- Mantenimiento de la tasa de interés de referencia en 6.5 por ciento.
- Monitoreo constante de las presiones derivadas de conflictos internacionales y del dinamismo en el sector servicios.
- Evaluación meticulosa de la demanda agregada para prevenir desbalances internos y encarecimiento de la vida.
El banco central proyecta que la economía nacional finalizará el año con un crecimiento total del 1.1 por ciento. Por su parte, los mercados financieros y analistas privados estiman un avance ligeramente superior, situando sus pronósticos de cierre en un 1.2 por ciento anual.

