El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha confirmado que su gobierno aplicará medidas de represalia equivalentes ante la escalada de la guerra comercial con Estados Unidos. Tras el rompimiento de las negociaciones bilaterales, Carney aseguró que igualará «dólar por dólar» los nuevos aranceles impuestos por la administración de Donald Trump.
La tensión entre ambos países norteamericanos alcanzó un punto crítico cuando Washington anunció aranceles del 50 por ciento sobre productos clave canadienses, como el acero y el sector automotriz. Esta drástica medida duplicó la tasa arancelaria que se mantenía vigente hasta el momento.
Causas del estallido en la guerra comercial con Estados Unidos
El distanciamiento se materializó en las últimas horas de una intensa semana de negociaciones. Según reportó el gobierno canadiense, las exigencias de último minuto por parte de Estados Unidos resultaron «injustas, antieconómicas y ponían en duda la confiabilidad de cualquier acuerdo».
Entre las condiciones inaceptables presentadas por el gobierno estadounidense destacaron:
- Demandas desproporcionadas en el sector automotriz regional.
- Restricciones severas a la capacidad de Canadá para firmar acuerdos comerciales con otros países del mundo.
- Modificaciones de último momento que demostraron falta de seriedad en el proceso bilateral.
En respuesta a estas tácticas de alta presión, Mark Carney optó por rechazar el pacto, afirmando contundentemente que su país busca el mejor acuerdo posible, pero que no cederá a cualquier precio ni aceptará amenazas económicas.
Impacto económico y apoyo político a Carney
A pesar del inminente riesgo económico que representa esta guerra comercial con Estados Unidos, Carney parece contar con un sólido respaldo político interno. Alrededor del 70 por ciento de las exportaciones de Canadá se dirigen a territorio estadounidense, lo que vuelve la situación sumamente delicada para varias industrias.
Sin embargo, diversas encuestas recientes revelan el firme sentir de la población canadiense frente al conflicto:
- Una amplia mayoría de ciudadanos rechaza seguir haciendo concesiones a la administración de Trump.
- Existe un boicot ciudadano activo que ya ha golpeado fuertemente sectores turísticos y comerciales en estados como Michigan y Ohio.
- Provincias fuertemente industrializadas, como Ontario, apoyan mantenerse firmes frente a aranceles unilaterales para proteger empleos.
Incluso la oposición conservadora ha respaldado la decisión de Carney de retirarse temporalmente de la mesa, afirmando que aceptar condiciones desfavorables desindustrializaría al país por completo. Aunque los nuevos aranceles estadounidenses están programados para entrar en vigor en enero de 2027, el panorama comercial en Norteamérica se mantiene hoy en total incertidumbre.

