El director de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terrence Cole, recientemente dirigió fuertes palabras de elogio hacia el secretario de Seguridad de México, Omar García Harfuch. Durante la Conferencia Internacional Sobre el Control de las Drogas (IDEC) en Argentina, Cole destacó al funcionario mexicano como un aliado clave en la lucha contra el crimen organizado.
Esta postura contrasta con los recientes señalamientos del propio Cole y de otras figuras estadounidenses, quienes han criticado al gobierno mexicano por supuestas omisiones en temas de seguridad. La presidenta Claudia Sheinbaum tomó con reserva las declaraciones, señalando un posible doble discurso por parte de la agencia antidrogas norteamericana.
La popularidad de Omar García Harfuch en México
Más allá de la diplomacia, la figura del secretario ha traspasado la formalidad política para insertarse en la cultura popular. Apodado por algunos sectores como el «Batman mexicano», su imagen ha cobrado relevancia inusual para un encargado de seguridad pública, llegando a comercializarse mercancía no oficial con su rostro en distintos puntos del país.
Esta popularidad se consolidó de manera contundente tras sobrevivir a un brutal atentado orquestado por el Cártel Jalisco Nueva Generación en junio de 2020. Dicho evento, donde el funcionario resultó gravemente herido tras una emboscada armada, forjó la percepción ciudadana de un policía dispuesto a arriesgar su vida, una visión que ahora parece compartir el titular de la DEA.
Retos y escepticismo ante los halagos internacionales
A pesar del apoyo internacional, la trayectoria de Omar García Harfuch no está exenta de críticas y de escepticismo dentro del propio territorio nacional. Diversos analistas recuerdan el caso del exsecretario Genaro García Luna, quien en su momento de mayor poder también recibió amplios reconocimientos de autoridades estadounidenses antes de ser procesado y condenado en Nueva York.
Para algunos sectores de la izquierda mexicana, existen reservas basadas en factores históricos e institucionales:
- Pasado en la Policía Federal: Recibe críticas por su paso en dependencias que hoy están bajo fuerte escrutinio público, como su anterior gestión de seguridad estatal en Guerrero.
- Linaje político: Es hijo de Javier García Paniagua, conocido fundador de la controvertida Dirección Federal de Seguridad (DFS).
- Vínculo militar: Es nieto del general Marcelino García Barragán, quien fungió como secretario de la Defensa Nacional durante el recordado movimiento estudiantil de 1968.
A pesar de estos fuertes señalamientos, la innegable cercanía operativa de Harfuch con la presidenta Sheinbaum y la visible reducción de índices delictivos de alto impacto durante su gestión en la capital, lo mantienen posicionado como una de las figuras más sólidas, influyentes y perfiladas en la política nacional actual.

