El panorama de devastación en Venezuela se agudiza a medida que avanzan las horas. El saldo oficial tras el doble terremoto de magnitud 7.2 y 7.5 que golpeó el norte del país el pasado miércoles ha ascendido a 589 muertos y 2,980 heridos, de acuerdo con el más reciente reporte emitido por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
Sin embargo, la cifra que más alarma a la comunidad internacional fue proporcionada por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, y el jefe de ayuda humanitaria de la ONU, Tom Fletcher, quienes informaron que actualmente hay casi 50,000 personas reportadas como desaparecidas en portales de internet creados por la sociedad civil para ayudar en la búsqueda.
La Guaira, el epicentro del desastre
La situación más crítica se vive en La Guaira, población costera vecina a Caracas, que ya fue declarada «zona de desastre». En este lugar, donde el aeropuerto internacional ha quedado inhabilitado, decenas de edificios colapsaron por completo. Rescatistas, e incluso familiares de las víctimas usando sus propias manos, trabajan en un «silencio absoluto» para intentar escuchar a las personas atrapadas bajo las toneladas de escombros de concreto.
De acuerdo con testimonios recabados en la zona cero, la desesperación ha provocado algunos incidentes de saqueos. Los residentes claman por una mayor presencia militar y maquinaria pesada para agilizar la remoción de escombros, ya que hay reportes confirmados de al menos 200 personas atrapadas en estructuras colapsadas.
Despliegue internacional de ayuda
Ante la magnitud de la tragedia, equipos internacionales de búsqueda y rescate provenientes de al menos 17 países se están movilizando hacia Venezuela. Según la ONU, los primeros contingentes de rescatistas de México, El Salvador, Suiza y Chile ya aterrizaron en Caracas con insumos y equipo especializado.
El desastre también ha cobrado la vida de ciudadanos extranjeros. Los gobiernos de España y Portugal confirmaron el fallecimiento de 13 de sus connacionales y reportan a más de 150 ciudadanos europeos como desaparecidos.

