La Habana se sumió en la oscuridad este lunes 16 de marzo de 2026, cuando la red eléctrica de Cuba sufrió un colapso total, el primero desde que Estados Unidos interrumpió el suministro de petróleo a la isla caribeña. Este incidente, que ha dejado a sus 10 millones de habitantes sin energía, profundiza una crisis energética agudizada por semanas de bloqueo petrolero de EE.UU. y una infraestructura eléctrica precaria, provocando una escalada de tensiones políticas.

Crisis energética y el impacto en la vida cubana
El operador eléctrico estatal cubano informó del apagón general, iniciando de inmediato las labores para restablecer el servicio en todo el país. Funcionarios cubanos han culpado históricamente a las sanciones económicas estadounidenses por los frecuentes cortes de energía, mientras críticos señalan la falta de inversión en el deteriorado sistema de generación de la isla. La dependencia de Cuba del petróleo para su electricidad ha hecho que el cese de envíos de combustible sea devastador, resultando en racionamiento médico, un desplome del turismo y un mercado negro de gasolina donde el litro alcanza los US$9, superando el salario anual de muchos cubanos.
‘Los funcionarios (del Gobierno) de EE.UU. deben sentirse muy felices por el daño causado a cada familia cubana’, declaró Carlos Fernández de Cossío, viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, tras el incidente.
La desesperación ya había llevado a residentes de Morón a protestar el sábado anterior por la escasez de electricidad y alimentos. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, había reconocido el viernes la falta de entrega de petróleo durante tres meses y la magnitud del impacto.
‘El impacto (del bloqueo) es tremendo. Se manifiesta de la forma más brutal en estos problemas energéticos. Esto causa angustia entre la población’, afirmó Díaz-Canel, quien también reveló conversaciones con Estados Unidos para resolver ‘problemas bilaterales’.
Trump y la controvertida idea de ‘tomar Cuba’
En un desarrollo que añade más leña al fuego, el presidente de EE.UU., Donald Trump, sugirió este mismo lunes la posibilidad de que su administración estuviera abierta a “tomar Cuba”. Sin ofrecer detalles militares, Trump describió a la isla como una ‘nación muy debilitada’ y ‘fallida’.
‘Toda mi vida he estado oyendo sobre Estados Unidos y Cuba, ¿cuándo tendrá Estados Unidos el honor de tomar Cuba? Eso es un gran honor’, dijo Trump desde la Oficina Oval. ‘Tomar Cuba de alguna forma, sí, tomar Cuba — quiero decir, ya sea que la libere, la tome, creo que puedo hacer con ella cualquier cosa que quiera’.
El mandatario, que anteriormente había insinuado el regreso de los cubano-estadounidenses a su país natal tras el conflicto en Irán, evitó precisar si una operación militar estaba en sus planes, limitándose a decir: ‘No puedo decirles eso’.
El panorama
La crisis ha forzado al gobierno cubano a implementar medidas de emergencia, como la reducción de horarios escolares, el aplazamiento de eventos y el recorte de servicios de transporte. Los hospitales operan con limitaciones, y la falta de combustible mantiene la basura acumulada en las calles. Las noches en La Habana son ahora un testimonio de la oscuridad. Mientras el tráfico de internet cae a un tercio de su volumen normal y aerolíneas como Air Canada suspenden vuelos, el diálogo entre EE.UU. y Cuba parece más urgente, pero las declaraciones de Trump amenazan con complicar aún más una situación ya de por sí volátil para la isla.