El grupo parlamentario del PAN en la Cámara de Diputados lanzó un enérgico llamado a la Secretaría de Educación Pública (SEP), al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) y a la Fiscalía General de la República (FGR) para que abran una investigación exhaustiva sobre el llamado “huachicol de libros” en México.
La exigencia surge tras revelarse que la piratería de libros genera ganancias ilícitas de hasta 19 mil millones de pesos, estimándose que de cada 10 ejemplares vendidos en el país, cinco son apócrifos. El diputado panista Daniel Chimal García advirtió que esta industria clandestina ha sido infiltrada por la delincuencia organizada para financiarse.
“Con libros pirata hay un alto riesgo de formación profesional deficiente, ya que muchos provienen de editoriales erróneas o con contenidos alterados”, expuso Chimal, subrayando la vulnerabilidad del sector ante la clonación de páginas y el robo de derechos de autor.
Datos del CEMPRO y la CANIEM señalan que los principales centros de almacenamiento y distribución clandestina operan en bodegas del Zócalo capitalino, Iztapalapa, Ciudad Nezahualcóyotl y Naucalpan, alcanzando puntos de venta en estados como Veracruz, Oaxaca, Michoacán y Jalisco.

