Los venezolanos permanecen sumidos en la tragedia humana causada por el doble sismo del pasado miércoles y concentrados en la tarea de rescatar personas entre los escombros, a la que se han sumado ya 1.600 rescatistas procedentes de diferentes países.
Las imágenes captadas en el lugar de la tragedia, especialmente en zonas como La Guaira y Catia La Mar, revelan la magnitud de la devastación. Edificios colapsados, escombros que bloquean vialidades y personas aguardando con angustia noticias de sus seres queridos forman parte del desolador panorama.
Equipos de rescate internacionales, apoyados por binomios caninos, trabajan día y noche para localizar sobrevivientes. Un rayo de esperanza se abrió con el rescate de un bebé y hasta de mascotas de entre las ruinas, lo que impulsa a continuar la búsqueda de manera incansable.
El sismo ha dejado, hasta el 28 de junio, un saldo trágico informado por el gobierno venezolano de 1.450 muertos. Ante la magnitud de la tragedia, voluntarios han comenzado a llevar ayuda humanitaria desde Caracas, mientras vecinos en las zonas más afectadas hacen filas para recibir alimentos o pernoctan al aire libre frente a estadios deportivos.
A pesar del dolor y la destrucción, la población se mantiene unida y aferrada a la esperanza de encontrar a sus desaparecidos, dejando incluso mensajes en las ruinas para que no se detenga la búsqueda.

