Colombia se encuentra dividida ante la segunda vuelta presidencial que definirá al sucesor de Gustavo Petro. Más de 41 millones de colombianos están habilitados para elegir entre dos proyectos políticos diametralmente opuestos, encabezados por el progresista Iván Cepeda y el conservador Abelardo De la Espriella.
Dos visiones de país
La contienda, que en la primera vuelta registró una diferencia de apenas 673 mil votos entre ambos candidatos, ha estado marcada por el debate sobre cómo enfrentar a los grupos armados ilegales. Iván Cepeda, del oficialista Pacto Histórico, busca dar continuidad a la agenda social del actual gobierno y mantener abiertos los diálogos de paz. Recientemente, su gestión como facilitador logró el desarme de un centenar de combatientes.
Por su parte, Abelardo De la Espriella, representante del movimiento opositor Defensores de la Patria y respaldado por figuras como Donald Trump, propone una política de mano dura. Ha prometido acabar con las negociaciones de paz, combatir a los grupos armados con la «fuerza de las armas» y construir «megacárceles» inspiradas en el modelo del presidente salvadoreño Nayib Bukele.
Elecciones bajo tensión
El actual presidente, Gustavo Petro, hizo un llamado a salir a votar con libertad, al tiempo que cuestionó los resultados de la primera vuelta advirtiendo sobre un posible fraude. En respuesta, instituciones como la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría han pedido a todos los actores políticos enviar mensajes de confianza y evitar la violencia.
Estas elecciones se llevan a cabo en medio de un repunte de la violencia en el país. Durante 2025, Colombia registró 14,780 homicidios, la cifra más alta desde 2015, impulsada por la disputa entre grupos armados por las rentas del narcotráfico y la minería ilegal.

