El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, advirtió que «si Ucrania arde, su Moscú también arderá», tras registrarse el mayor ataque ucraniano con drones contra la capital de Rusia en los últimos dos años. Zelenski afirmó que el objetivo de estas operaciones es concientizar a la población rusa de que las consecuencias del conflicto, iniciado por el mandatario Vladímir Putin, repercuten directamente en los ciudadanos ordinarios.
De acuerdo con el Ministerio de Defensa ruso y el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, las fuerzas de defensa antiaérea interceptaron más de 500 drones ucranianos en todo el territorio ruso durante la madrugada, de los cuales 180 se dirigían hacia la zona metropolitana de la capital. Pese a las interceptaciones, varios artefactos alcanzaron la importante refinería petrolera de MNPZ, provocando columnas de humo y un incendio a gran escala.
El ataque forzó el cierre temporal de los principales aeropuertos moscovitas, entre ellos el de Sheremétievo, donde se ordenó la evacuación de pasajeros hacia zonas de seguridad y se cancelaron o demoraron cientos de vuelos comerciales. Asimismo, las autoridades regionales reportaron el impacto de un dron contra un edificio residencial en Zhukovski y afectaciones en un centro comercial contiguo a la capital.
Esta ofensiva aérea coincidió con un encuentro oficial de Vladímir Putin con mandatarios del sudeste asiático en la ciudad de Kazán, y ocurrió un día después del término de la cumbre del G-7 en Francia, donde el bloque de naciones acordó endurecer la presión diplomática y económica sobre Moscú.

