La propuesta para restringir las exportaciones de diésel desde Estados Unidos encendió las alertas en el sector energético mexicano. El planteamiento, respaldado por el presidente Donald Trump como medida para frenar el alza de combustibles en su país, podría alterar el flujo comercial de petrolíferos en América Latina.
En el caso de México, la medida representa un desafío estructural debido a que el mercado nacional depende en más de un 40% de las importaciones de este carburante provenientes de refinerías estadounidenses, volumen fundamental para mantener la movilidad logística del país.
Impacto en México por el freno a las exportaciones de diésel
Una eventual interrupción en las exportaciones de diésel pondría a prueba la capacidad de respuesta de Petróleos Mexicanos y de los distribuidores privados. De acuerdo con registros del sector, México adquiere diariamente un promedio cercano a los 288 mil barriles de dicho insumo.
Nivel de dependencia y sectores estratégicos en riesgo
- Transporte de carga terrestre y líneas de distribución de mercancías en todo el territorio nacional.
- Maquinaria pesada utilizada en actividades primarias del sector agropecuario y la industria minera.
- Flotas de transporte público de pasajeros en zonas metropolitanas e interurbanas.
Analistas advierten que sustituir este volumen de petrolíferos en mercados alternos implicaría mayores costos de flete marítimo y demoras logísticas considerables.
Estrategia del gobierno federal y subsidios vigentes
Frente a la posibilidad de un recorte en las exportaciones de diésel, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que el suministro interno se encuentra garantizado mediante la producción del Sistema Nacional de Refinación y el aporte de la refinería Olmeca en Dos Bocas, Tabasco.
Medidas para mitigar la escalada de precios
- Mantenimiento del estímulo fiscal al 100% sobre el Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS).
- Aplicación de subsidios complementarios para absorber más de nueve pesos por litro del costo internacional.
- Acuerdo voluntario con empresas gasolineras para sostener un precio máximo de 27 pesos por litro en expendio.
El gobierno federal reiteró que mantendrá los esquemas de apoyo financiero hasta el cierre de año para amortiguar las presiones inflacionarias derivadas de la volatilidad en los mercados internacionales.

