El expresidente surcoreano, Yoon Suk-yeol, ha sido condenado a 30 años de prisión por un tribunal de Seúl, sumando una nueva y severa sentencia a su historial judicial. Esta decisión judicial deriva de su responsabilidad en el envío de drones a Corea del Norte en octubre de 2024, un acto que la fiscalía y el tribunal han catalogado como una provocación deliberada.
De acuerdo con el fallo judicial, Yoon autorizó esta operación militar encubierta con el propósito de generar una crisis de seguridad o «emergencia nacional». El objetivo subyacente de esta acción habría sido utilizar la tensión con Pyongyang como pretexto para declarar la ley marcial en diciembre de 2024, un movimiento que desató una profunda crisis política en el país asiático.
El tribunal lo declaró culpable de abuso de poder y favorecimiento al enemigo, cargos que justifican la severidad de la condena. Esta sentencia de tres décadas se suma a una cadena perpetua dictada previamente en febrero de 2026, donde Yoon fue hallado culpable de insurrección por su intento de paralizar la Asamblea Nacional mediante la ya mencionada declaración de la ley marcial.
Adicionalmente, el exmandatario enfrenta una tercera condena de siete años por obstrucción a la justicia y otros delitos vinculados a su gestión durante ese turbulento periodo. Su equipo de defensa legal ha anunciado la presentación de recursos de apelación ante todas estas decisiones judiciales, en lo que promete ser una larga batalla legal para el controvertido expresidente.

