El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió este lunes (27.04.2026) con su equipo de seguridad para analizar una crucial propuesta iraní que busca reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, mientras la región del Medio Oriente se sume en una espiral de violencia, con ataques constantes entre Israel y Líbano que han cobrado la vida de civiles, incluyendo brasileños, y generaron una alerta global de la ONU sobre posibles crisis energética y alimentaria.

La Casa Blanca confirmó que la propuesta iraní, que implicaría levantar los bloqueos mutuos antes de retomar negociaciones sobre el programa nuclear de Teherán, está ‘siendo discutida’. Este paso se da en un contexto de creciente presión internacional para normalizar el tránsito por la vía marítima, vital para el comercio mundial de petróleo. La Organización Marítima Internacional (OMI) reiteró que cualquier plan iraní para cobrar peajes en Ormuz ‘carece de una base legal’, enfatizando que la libertad de navegación ‘no es negociable’ y ‘ningún país tiene derecho a obstruir el tráfico en un paso de navegación internacional como Ormuz’, según su secretario general, Arsenio Domínguez.
La libertad de navegación ‘no es negociable’ y ningún país tiene derecho a obstruir el tráfico en un paso de navegación internacional como Ormuz, dijo en una rueda de prensa desde la sede de la agencia marítima de la ONU en Londres su secretario general, el panameño Arsenio Domínguez.
Desde la ONU, António Guterres urgió la reapertura ‘inmediata’ del estrecho, advirtiendo que la interrupción del tráfico amenaza con desencadenar ‘una crisis energética, graves disrupciones comerciales y una posible emergencia alimentaria mundial’.
Abran el estrecho. Permitan que se reanude el comercio. Dejen respirar a la economía mundial. Este momento exige moderación y diálogo, señaló el jefe de la ONU, recordando que por esa ruta transita cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo, una quinta parte del gas natural licuado y casi un tercio de los fertilizantes comercializados internacionalmente.
Mientras tanto, Irán, que reclama autoridad militar sobre Ormuz y busca un proyecto de ley para controlarlo, exige ‘garantías creíbles’ frente a Estados Unidos e Israel para asegurar la estabilidad en el Golfo. El embajador iraní ante la ONU, Amir Saeid Iravani, declaró:
La estabilidad y la seguridad duraderas en el Golfo y en la región en general sólo pueden alcanzarse mediante un cese permanente y sostenible de la agresión contra Irán, y con garantías creíbles de no repetición y el pleno respeto de los legítimos derechos e intereses soberanos de Irán.
Iravani también acusó a Estados Unidos de actuar ‘como pirata y terrorista, atacando buques comerciales mediante la coerción y la intimidación, aterrorizando a sus tripulaciones’. En el mismo Consejo de Seguridad, el canciller francés, Jean-Noël Barrot, fue contundente al afirmar:
No habrá una solución duradera a esta crisis mientras el régimen no acepte grandes concesiones y un cambio radical de postura.
instando a Irán a buscar ‘coexistencia pacífica (…) con su entorno regional y que el pueblo iraní sea capaz de construir libremente su propio futuro’.
Escalada en Líbano y repercusiones internacionales
La situación se agrava en el sur de Líbano, donde el gobierno de Brasil confirmó la trágica muerte de una madre y su hija brasileñas, de 11 años, en un bombardeo israelí, en el que también falleció el padre libanés. Este ataque, ocurrido el sábado en Bint Jbeil, es ‘otro ejemplo de las reiteradas e inaceptables violaciones’ del alto el fuego acordado el 16 de abril. El ministerio de Salud libanés reportó 14 muertos, incluyendo dos mujeres y dos niños, y 37 heridos por ataques israelíes el domingo. Las Fuerzas de Defensa de Israel, por su parte, anunciaron nuevos bombardeos contra posiciones de Hezbolá en la región de la Bekaa y otras zonas del sur del Líbano. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, lanzó una dura advertencia al jefe de Hezbolá, Naim Qasem, afirmando:
Naim Qasem juega con fuego, y ese fuego quemará a Hezbolá y a todo el Líbano (…) Si el Gobierno libanés sigue refugiándose bajo el ala de la organización terrorista Hezbolá, estallará un incendio que quemará los cedros de Líbano.
La diplomacia se muestra fragmentada; el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchi, culpó a Estados Unidos por el fracaso de las negociaciones de paz en Pakistán, señalando que ‘el enfoque de Estados Unidos hizo que la anterior ronda de negociaciones, pese a los avances, no lograra alcanzar sus objetivos, debido a las exigencias excesivas’. En Alemania, el canciller Friedrich Merz criticó duramente la estrategia estadounidense:
Los estadounidenses, evidentemente, no tienen estrategia. (…) Toda una nación está siendo humillada por el liderazgo iraní, especialmente por la llamada Guardia Revolucionaria. (…) Esta guerra contra Irán tiene un impacto directo en nuestra producción económica y, por lo tanto, debe terminar cuanto antes.
En este escenario, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, vio nuevamente postergada su comparecencia en el juicio por corrupción debido a preocupaciones de seguridad. Mientras tanto, los mercados globales fluctúan ante la incertidumbre, con las bolsas asiáticas registrando récords impulsados por el sector tecnológico, pero con el precio del crudo Brent subiendo más del 1,75 %, superando los 107 dólares.
El panorama
La compleja situación en Medio Oriente evidencia un punto crítico donde la diplomacia lucha por abrirse paso entre la escalada militar y las posturas inquebrantables. La decisión de Trump sobre Ormuz y la respuesta de Irán serán determinantes no solo para la estabilidad regional, sino también para la economía global, que se encuentra al borde de una crisis energética y alimentaria. La ausencia de una estrategia clara y el continuo cruce de acusaciones dificultan un desenlace pacífico a corto plazo, manteniendo al mundo en vilo ante el incierto futuro de la región.

