El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encendió las alarmas este martes al anunciar el inicio de un ‘bloqueo’ en todos los puertos y zonas costeras iraníes. La medida busca obligar a Irán a reabrir el estratégico Estrecho de Ormuz, mientras el mandatario advierte que cualquier nave iraní que se aproxime a sus fuerzas ‘será eliminada de inmediato’, comparando la acción con operativos contra ‘narcolanchas’ en el Caribe. Por su parte, Teherán no tardó en calificar el bloqueo de ‘guerra ilegal’ y amenazó con represalias militares que afectarían a toda la región del golfo Pérsico.

Desde la Casa Blanca, Trump aseguró que el cerco naval comenzó a las 10 de la mañana, hora del este (8 de la mañana de México), del 14 de abril de 2026. El magnate republicano insiste en que Irán ‘chantajea o extorsiona al mundo’ y debe desistir de su programa nuclear, a pesar de que Teherán reitera el uso pacífico de su energía atómica. Aunque el presidente insinuó una disposición al diálogo, afirmando haber recibido una llamada de ‘personas correctas’ en Irán que buscan un acuerdo, reiteró que no aceptará pactos que permitan a Teherán desarrollar armas nucleares. El mandatario fue más allá, amenazando: ‘O nos lo dan (el uranio enriquecido) o lo cogemos’, sin especificar la fuente de la llamada ni los detalles de la conversación.
‘No podemos permitir que un país chantajee o extorsione al mundo porque eso es lo que están haciendo’, advirtió Trump sobre Irán, y agregó en su red Truth Social: ‘Advertencia: si alguno de estos barcos se acerca en lo más mínimo a nuestro bloqueo, será eliminado de inmediato’.
La agencia británica Operaciones de Comercio Marítimo de Reino Unido confirmó que las restricciones en el Estrecho de Ormuz abarcan ‘la totalidad de la costa iraní, incluidos puertos e infraestructura energética’. Si bien el tránsito hacia destinos no iraníes no estaría ‘impedido’, se espera una ‘presencia militar’ significativa. De hecho, al menos dos buques petroleros modificaron su ruta poco después del anuncio del bloqueo. Trump, sin aportar pruebas, afirmó que 34 buques cruzaron Ormuz el domingo, la cifra más alta desde el ‘absurdo cierre’.
La dura respuesta de Teherán
La reacción de Irán fue inmediata y contundente. El país islámico advirtió que utilizará ‘nuevas capacidades militares’ si el conflicto bélico, iniciado el 28 de febrero y que ya había llevado a Teherán a cerrar el estrecho a todos excepto sus propios buques, continúa. El general de brigada Reza Talaei Nik, portavoz del ministerio de Defensa de Irán, calificó de ‘piratería’ cualquier restricción estadounidense al transporte marítimo y amenazó con que ‘si los puertos iraníes se veían amenazados, ninguna otra terminal en los golfos Pérsico o de Omán estará a salvo’. La Guardia Revolucionaria Islámica afirmó que cualquier buque militar que se acerque al estrecho violaría el alto el fuego y que tanto Estados Unidos como Israel ‘terminarán retirándose de la región con las manos vacías’.
El general de brigada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, Esmaeil Qaani, declaró que ‘el Frente de Resistencia unificado tiene una presencia poderosa y efectiva en toda la región y está al acecho de los enemigos de la humanidad’.
En el ámbito diplomático, el canciller iraní, Abbas Araghchi, atribuyó el fracaso de las negociaciones en Islamabad a los ‘constantes cambios en las demandas’ estadounidenses, a pesar de los avances en muchos temas. Araghchi ha mantenido una intensa ronda de contactos diplomáticos con sus homólogos de Arabia Saudita, Qatar y Omán, mientras Pakistán asegura que el alto el fuego entre Washington y Teherán ‘aguanta’, pese a las infructuosas conversaciones del fin de semana. En Nueva York, una protesta de una organización judía contra la guerra en Irán, el genocidio en Palestina y la persecución a migrantes culminó con unas 100 detenciones, reflejando la creciente polarización y preocupación internacional.
El panorama
La escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán por el Estrecho de Ormuz ha alcanzado un punto crítico, con amenazas directas de acción militar por parte de Washington y advertencias de represalias por parte de Teherán. La comunidad internacional observa con preocupación un conflicto que, de intensificarse, podría tener repercusiones devastadoras para la seguridad energética global y la estabilidad en una de las regiones más volátiles del mundo. La diplomacia parece estancada, y las próximas horas serán cruciales para determinar si las amenazas se convierten en hechos o si aún hay espacio para una desescalada. Trump ha sido claro: ‘no necesitamos a otras naciones’, pero indicó que algunas se habían ofrecido a ayudar, lo que sugiere una posible coalición en un conflicto de pronóstico reservado.

