El arranque de 2026 ha sido más frío de lo esperado para la economía mexicana. Contrario a la tendencia habitual donde enero suele ser un mes de recuperación de plazas tras los despidos estacionales de diciembre, este año el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó cifras rojas: se destruyeron 8,100 empleos formales en el primer mes del año.
Este dato enciende las alarmas, pues rompe con la inercia de «recontratación» típica de inicio de año. Pero el dato más preocupante no es solo el de los trabajadores, sino el de quienes generan esos puestos: los empleadores.
Adiós a 5,800 Patrones
El reporte destaca una caída significativa en el registro patronal. En solo 31 días, 5,800 patrones se dieron de baja ante el IMSS. Esto sugiere que miles de micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMES) no lograron sobrevivir al cambio de año, asfixiadas posiblemente por:
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Costos Operativos: La inflación y el aumento de insumos.
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Cargas Fiscales y Laborales: La incertidumbre ante nuevas regulaciones (como la reciente discusión de las 40 horas).
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Desaceleración Económica: Un menor consumo interno en la cuesta de enero.
“Cuando se pierden empleos, se recuperan eventualmente. Cuando se pierden patrones, se pierde la estructura productiva del país”, advierten analistas consultados.
Sectores en la Mira
Aunque el reporte completo desglosa los sectores, la tendencia general apunta a que la construcción y el sector servicios (eventuales del campo) fueron los más golpeados, mientras que la industria de la transformación intenta mantener el ritmo pero con cautela.
¿Qué significa esto para 2026?
Esta destrucción de empleo en enero pone una nota de cautela sobre las expectativas de crecimiento para el resto del año. Si la creación de empleo formal se estanca, el consumo interno podría debilitarse.
Para el gobierno y la iniciativa privada, estas cifras son un llamado a revisar las condiciones de inversión. Mientras grandes empresas como Pemex salen a buscar deuda, el pequeño empresario está bajando la cortina.
Conclusión: Un Semáforo Amarillo
No es un colapso, pero sí un aviso. La pérdida de 8,100 empleos y, sobre todo, la desaparición de 5,800 fuentes de trabajo formales, obliga a replantear estrategias de apoyo a las PyMES para evitar que febrero continúe con la racha negativa.










