El mes de junio dejó un tablero político reconfigurado en el estado de Coahuila tras las recientes elecciones legislativas. El balance general muestra a un Partido Revolucionario Institucional (PRI) fortalecido y a un Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) lidiando con los estragos de sus disputas internas, todo esto en la antesala de los preparativos rumbo a 2027.
El triunfo arrollador del PRI
El priismo coahuilense logró dominar la narrativa electoral del mes al conseguir una victoria contundente de dos a uno en el Congreso local. Este resultado dejó claro que la maquinaria tricolor se mantiene sólida en la entidad, logrando capitalizar a su favor el desgaste de la oposición oficialista y reafirmando su bastión político en el norte del país.
El costo de la guerra interna para Morena
Por otro lado, la estrategia de Morena se vio empañada por una intensa guerra de declaraciones y denuncias internas. Según un análisis de las conversaciones digitales y medios, el fuego amigo dentro del partido generó una percepción negativa entre el electorado. La disputa no solo fragmentó el voto de simpatizantes, sino que mermó la imagen del partido en un estado que históricamente les ha presentado grandes retos.
Partidos sin registro y la mirada puesta en 2027
Otro de los saldos más relevantes que dejó la jornada fue la pérdida del registro estatal para tres fuerzas políticas: el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y Movimiento Ciudadano (MC). Su incapacidad para alcanzar el umbral mínimo de votos evidencia una polarización del electorado entre el PRI y Morena.
A pesar de los tropiezos recientes, Morena ha comenzado ya el registro de sus aspirantes de cara al 2027, lo que representa su primera medición de fuerzas para recomponer el camino e intentar desestabilizar el dominio priista en las próximas elecciones a la gubernatura.

