Barcelona, España.— Cientos de líderes políticos, activistas y pensadores de fuerzas progresistas de todo el planeta se han reunido en Barcelona desde este viernes 16 de abril de 2026. La cumbre, denominada Movilización Global Progresista (GPM), fue convocada por dos de los dirigentes internacionales de izquierda más influyentes del momento: el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el mandatario español, el socialista Pedro Sánchez. El objetivo central es dialogar y analizar la tensa situación mundial, con un enfoque particular en las devastadoras consecuencias de las guerras abiertas, especialmente en Palestina, Líbano e Irán, así como el alarmante auge de los movimientos de extrema derecha, liderados por figuras como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, también se encuentra en la capital catalana, donde su participación se enmarca en un foro paralelo de alto nivel: la IV Reunión en Defensa de la Democracia. Este encuentro exclusivo para presidentes y primeros ministros del gobierno comparte los mismos objetivos que la GPM, buscando un reforzamiento de las políticas e ideas de izquierda, promoviendo la lucha contra la desigualdad y la resolución pacífica de conflictos. Además, ambos foros tendrán en su agenda la lucha contra el cambio climático, el diagnóstico de las consecuencias de las nuevas tecnologías en la sociedad, y la profundización en la igualdad de género.
Entre los asistentes destacados figuran, junto a Sánchez y Lula da Silva, otros líderes mundiales de peso como Cyril Ramaphopsa, presidente de Sudáfrica; Yamandú Orsi, presidente de Uruguay; Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo; Gustavo Petro, presidente de Colombia; Mia Amor Motel, primera ministra de Barbados; Rahul Gandhi, líder de la oposición en la India; Stefan Löfven, presidente de los socialistas europeos; Chris Murphy, senador demócrata en Estados Unidos; Chantal Kambiwa, coordinadora de la Internacional Socialista en Camerún; Lars Klingbeil, vicecanciller de Alemania; y Albin Kurti, primer ministro de Kosovo, entre otros.
‘En un momento en que el mundo se enfrenta a una coyuntura crítica, el GPM ofrece una alternativa necesaria a las fuerzas conservadoras y de extrema derecha. Esta plataforma tiene como objetivo hacer que las soluciones progresistas sean visibles y creíbles, demostrando que son clave para la prosperidad de la humanidad. Mediante la unión de regiones y generaciones, defenderemos la democracia y avanzaremos en la justicia social’, explica la carta de intenciones del foro.
El panorama
La reunión en Barcelona se perfila como un contrapunto estratégico frente a las crecientes tensiones geopolíticas y el resurgimiento de ideologías conservadoras y ultraderechistas. El foro busca no solo denunciar los desafíos actuales, sino también consolidar una visión y una agenda progresista unificada que ofrezca soluciones concretas y sostenibles, proyectando una influencia renovada de la izquierda en el escenario global.

