En un escenario que podría redefinir el comercio en Norteamérica, Larry Rubin, presidente de la American Society de México, ha revelado la ‘enorme posibilidad’ de que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se convierta en un pacto exclusivamente bilateral entre Washington y la Ciudad de México. Esta advertencia, hecha el lunes 23 de marzo de 2026, surge en medio de la revisión del acuerdo trilateral y destaca las presiones que podrían marginar a Canadá.
t
Rubin, al frente de la influyente American Society, ha puesto un número concreto a esta posibilidad: un 40 por ciento. El ejecutivo argumenta que la complejidad legislativa inherente a un acuerdo trilateral y el peso de otras prioridades en la agenda de Estados Unidos, especialmente en un año electoral, podrían empujar hacia una reconfiguración más ágil del tratado.
‘Hay una enorme posibilidad, un 40 por ciento, de que el T-MEC derive en un formato bilateral entre México y Estados Unidos’, afirmó Larry Rubin, señalando la viabilidad de esta opción ante las dinámicas políticas actuales.
El empresariado estadounidense en México está concentrado en asegurar la certidumbre jurídica para las inversiones, particularmente en sectores clave como energía, manufactura y tecnología. Además, se busca fortalecer las cadenas de suministro regionales. Un punto crucial en la discusión es la seguridad, donde Rubin reconoce los ‘avances espectaculares’ de México, aunque con la matización de que apenas se está ‘tocando la superficie’ tras décadas de rezago.
Un acuerdo de seguridad paralelo
Para abordar estas inquietudes, la American Society impulsa la creación de un acuerdo de seguridad paralelo al T-MEC. Este esquema permitiría una revisión más ágil del componente comercial, al tiempo que se enfrentarían desafíos como la reducción de extorsiones y robos en carreteras federales. La colaboración binacional es vista como indispensable para proteger las cadenas productivas y el empleo en la región.
Además de la seguridad, Rubin enfatizó la necesidad de que un T-MEC renovado mantenga condiciones de libre comercio, como una tasa cero de aranceles en sectores como el acero, y que se modernicen capítulos vitales sobre comercio digital, servicios financieros y tecnología. Los sectores automotriz, de semiconductores, acero y energía fueron identificados como estratégicos para profundizar la relación bilateral, buscando reducir la dependencia de Norteamérica de otras regiones, en un contexto internacional marcado por conflictos como el de Medio Oriente y su impacto en los energéticos.
Sobre el sector energético, Rubin declaró que México tiene una ‘gran oportunidad’ para abrirse de forma conveniente al país y atraer inversión privada de largo plazo, asegurando que ‘podría convertirse en la joya de la corona’.
El panorama
El calendario político en Estados Unidos, con las elecciones legislativas de medio término previstas para el 3 de noviembre de 2026, añade una presión adicional para agilizar la revisión del T-MEC. La posibilidad de un cambio hacia un acuerdo bilateral no solo simplificaría los trámites, sino que también permitiría a la administración estadounidense centrarse en una ruta más expedita antes de los comicios.

