La Secretaría de Economía de México anunció hoy que una vasta porción, el 85 por ciento, de las mercancías que el país exporta a Estados Unidos, no se verá afectada por los posibles nuevos aranceles propuestos por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR). Esta medida surge de una investigación realizada bajo la Sección 301 del Comercio Exterior de la nación norteamericana, enfocada en la importación de bienes producidos con trabajo forzoso.

La dependencia federal detalló que la exención aplica al comercio que cumple con las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), así como a los bienes considerados en las órdenes 232 (como autos, acero y aluminio) que ya están sujetos a gravámenes específicos. Para el 15 por ciento restante de las exportaciones, la Secretaría de Economía informó que sostendrá conversaciones formales con la USTR durante los próximos 45 días. Estas negociaciones incluirán una ronda de diálogo en el marco de la revisión del T-MEC, encabezada por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, donde se presentará información sobre las acciones que México ha emprendido para combatir el trabajo forzoso.
La USTR dio a conocer la noche del martes 2 de junio una investigación que concluyó que 60 economías no han implementado medidas efectivas para impedir la importación de bienes producidos con trabajo forzoso. Como resultado, la autoridad comercial estadounidense propuso un arancel adicional del 10 por ciento para las importaciones provenientes de México y otras 13 economías, incluyendo Canadá, Argentina, Reino Unido y la Unión Europea. Para otras 46 economías, como China, Brasil, India, Corea del Sur y Japón, la propuesta contempla un arancel adicional del 12.5 por ciento.
Esta propuesta no entrará en vigor de manera inmediata, ya que la USTR ha abierto un periodo de consultas públicas y negociaciones de 45 días antes de tomar una determinación final.
Especialistas señalan que esta investigación forma parte de una estrategia más amplia de la administración de Donald Trump para reconstruir su capacidad de imponer aranceles después de que diversas medidas previas enfrentaran obstáculos legales. Adrián González, presidente de Global Alliance Solutions, explicó que la investigación por trabajo forzoso era ampliamente esperada, ya que la administración estadounidense había anticipado el uso de mecanismos alternativos como las Secciones 301 y 232 para mantener presión comercial.
‘Ya sabíamos que venían nuevas herramientas para imponer aranceles. Los niveles de 10 y 12.5 por ciento son muy similares a los que se habían utilizado previamente, por lo que en gran medida se están replicando los mismos parámetros bajo una nueva base legal’, detalló González, subrayando la mayor importancia de las negociaciones comerciales entre ambos países de cara a la revisión del T-MEC. ‘La administración busca tener disponibles las herramientas necesarias para aplicar aranceles y negociar. El tema del T-MEC tiene más importancia que nunca porque ahora hay que discutir no sólo el tratado, sino también los aranceles paralelos de las Secciones 301 y 232’.
No obstante, la exclusión de los bienes sujetos a la Sección 232 no representa un alivio total para los sectores más expuestos de la economía mexicana. Christian de la Huerta Ávila, economista senior de Casa de Bolsa Finamex, advirtió que los productos excluidos de esta nueva medida continúan enfrentando gravámenes significativos. ‘La exención de la Sección 232 no es un alivio. Esos bienes quedan fuera de esta investigación porque ya están sujetos a aranceles de 50 por ciento en acero y aluminio, y de 25 por ciento en vehículos y camiones pesados, entre otros sectores’, explicó.
El analista añadió que esta es la tercera investigación bajo la Sección 301 en menos de tres meses que menciona directamente a México, un instrumento que históricamente había sido utilizado principalmente para las disputas comerciales entre Estados Unidos y China. ‘Lo más relevante es que se confirma un entorno comercial donde los aranceles se han vuelto persistentes. Funcionan simultáneamente como una herramienta de negociación política y económica y como un instrumento fiscal para EU’, concluyó.

