La tarde de este martes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó un dramático ultimátum a Irán: si el país no llega a un acuerdo para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz antes de las 20:00 (hora del este), ‘toda una civilización morirá’. La grave advertencia ha sumergido a Medio Oriente en una crisis sin precedentes, con intensos bombardeos, ataques con misiles y un llamado desesperado de la comunidad internacional a la calma y la diplomacia.

La tensión se disparó rápidamente en la región. Estados Unidos ha intensificado sus ataques contra la isla de Jark, epicentro de la industria petrolera iraní, aunque medios de Teherán aseguran que su infraestructura fundamental permanece intacta. Irán, por su parte, ha respondido con la amenaza de una represalia ‘mucho más devastadora’ y ha reportado ataques con misiles contra Israel y varios países del Golfo.
En un esfuerzo por disuadir posibles ataques estadounidenses a su infraestructura civil, el gobierno iraní ha promovido la formación de ‘cadenas humanas’ en centrales eléctricas y puentes. Esta medida fue calificada por Trump como ‘totalmente ilegal’. El viceministro de Juventud y Deportes de Irán, Alireza Rahimi, y el presidente Masoud Pezeshkian, han reportado la participación masiva de millones de iraníes dispuestos a ‘sacrificar sus vidas en defensa de Irán’.
La diplomacia en el filo de la navaja
Ante la inminente fecha límite, los esfuerzos diplomáticos han sido frenéticos. El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, pidió a Trump una prórroga de dos semanas para permitir que la diplomacia siga su curso, al tiempo que solicitó a Irán la reapertura del estrecho. La Casa Blanca, a través de su portavoz Karoline Leavitt, se limitó a decir que ‘habrá una respuesta’ a la propuesta pakistaní.
‘El presidente [Trump] fue informado de la propuesta y habrá una respuesta’, afirmó Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca.
La retórica de Trump ha sido objeto de severas críticas internacionales. El papa León XIV calificó la amenaza contra Irán como ‘verdaderamente inaceptable’, enfatizando que, más allá de las cuestiones de derecho internacional, es ‘una cuestión moral’. El sumo pontífice instó a ‘buscar soluciones de manera pacífica’ y pidió a los ciudadanos del mundo que presionen a sus líderes por la paz.
‘Hoy… hubo una amenaza contra todo el pueblo de Irán, y esto es verdaderamente inaceptable. Ciertamente existen cuestiones de derecho internacional, pero, mucho más que eso, es una cuestión moral’, declaró el papa León XIV.
De igual forma, el secretario general de la ONU, António Guterres, se mostró ‘profundamente preocupado’ por las declaraciones de Trump, afirmando que ‘no existe objetivo militar alguno que justifique la destrucción masiva de la infraestructura de una sociedad o infligir de forma deliberada un sufrimiento a las poblaciones civiles’. Guterres urgió a ejercer la opción del diálogo ‘ahora’ y a restablecer el paso por el estrecho de Ormuz.
Acciones militares y la sombra del genocidio
La región del Golfo está en alerta máxima. Emiratos Árabes Unidos anunció la intercepción ‘activa’ de misiles y drones, mientras Kuwait pidió a su población permanecer en casa durante la noche. Israel, por su parte, ha admitido ataques contra vías férreas y puentes iraníes, e incluso el ejército israelí se disculpó por la destrucción ‘colateral’ de una sinagoga en Teherán, argumentando que el objetivo era un cuartel militar cercano.
‘La amenaza contra ‘toda una civilización’ podría interpretarse de forma plausible como una amenaza de genocidio’, advirtió Brian Finucane, exasesor jurídico del Departamento de Estado, sobre la declaración de Trump.
El portavoz de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, sentenció en un comunicado que ‘el poder de la cultura, la lógica y la fe de una nación civilizada en su justa causa prevalecerá sin duda sobre la lógica de la fuerza bruta’.
El estrecho de Ormuz, una arteria vital para el comercio mundial de petróleo, ha visto su tráfico reducido drásticamente. Mientras que antes de la guerra transitaban unos 100 buques comerciales al día, desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, solo 324 embarcaciones lo han cruzado, con un repunte en el lado omaní. El cierre del estrecho también ha comenzado a afectar a Irán, donde los ciudadanos temen por el suministro de alimentos.
El panorama
A medida que la hora límite se acerca, el mundo observa con aprehensión. Los precios del petróleo han alcanzado máximos históricos, reflejando la incertidumbre global. La retórica belicista de Trump, que ha sido defendida por la Casa Blanca al señalar que ‘solo el presidente sabe cuál es la situación y qué hará’, plantea interrogantes sobre la estabilidad futura de una región ya convulsa. Mientras las llamadas al diálogo se intensifican, la posibilidad de una escalada aún mayor se cierne sobre Irán y el resto del planeta, transformando la noche en un verdadero momento decisivo para la paz mundial.

