El Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU ha dado un paso sin precedentes al solicitar, con carácter urgente, que la Asamblea General de las Naciones Unidas aborde la alarmante situación de las desapariciones en México. Esta decisión, formalizada y enviada al Secretario General António Guterres, se fundamenta en la preocupante conclusión de que la práctica generalizada y sistemática de desapariciones forzadas en el país podría constituir ‘crímenes de lesa humanidad’.

Activación del Artículo 34 y la Advertencia de ‘Lesa Humanidad’
Esta trascendental medida activa el Artículo 34 de la Convención Internacional para la Protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, un mecanismo reservado para los escenarios más graves donde existen ‘indicios bien fundados’ de desapariciones practicadas de forma ‘generalizada o sistemática’. La urgencia de la situación es tal que el Comité no dudó en advertir que, bajo el derecho internacional, este patrón de desapariciones puede calificarse como un ‘crimen de lesa humanidad’.
El Comité advierte que ‘si el Comité recibe información que, a su juicio, contiene indicios bien fundados de que la desaparición forzada se practica de forma generalizada o sistemática en el territorio bajo la jurisdicción de un Estado Parte, (…) podrá llevar la cuestión, con carácter urgente, a la consideración de la Asamblea General de las Naciones Unidas’. Además, enfatiza que esta situación ‘puede constituir un crimen de lesa humanidad’. La activación del Artículo 34, según el organismo, no es una sanción, ‘sino como una herramienta’ para fortalecer la cooperación.
En su documento, el organismo no solo formalizó esta decisión, sino que también solicitó al Secretario General de la ONU, António Guterres, que remita a la Asamblea General no solo su determinación, sino también todos los informes, observaciones previas y la valiosa información proporcionada por organizaciones de la sociedad civil. Se espera que la Asamblea General evalúe la implementación de ‘acciones concretas’ para México, incluyendo cooperación técnica, apoyo financiero y asistencia especializada en las críticas labores de búsqueda, análisis forense, investigación de las desapariciones y el esclarecimiento de posibles vínculos entre autoridades estatales y el crimen organizado. Además, se propone la creación de un mecanismo robusto que asegure la verdad, la protección y la asistencia integral a las familias de las víctimas, así como el respaldo a los defensores de derechos humanos que los acompañan en su lucha. El Comité ha sido enfático en señalar que la activación del Artículo 34 no debe interpretarse como una sanción al Estado mexicano, sino como una ‘herramienta’ crucial para fortalecer el diálogo y la colaboración internacional frente a una crisis humanitaria que no ha cesado. El informe del organismo retoma más de una década de interacciones con México, evidenciando un ‘problema estructural’ persistente, a pesar de las recomendaciones continuas para la prevención, erradicación y búsqueda de desaparecidos, así como la promoción de los derechos de las víctimas. La gravedad de la situación se subraya con el alarmante hallazgo de más de 6,200 cadáveres y 76,000 restos humanos, en su mayoría sin identificar, encontrados en fosas comunes clandestinas a lo largo del país. Aunque muchas de estas desapariciones se enmarcan en la denominada ‘guerra contra las drogas’ y se atribuyen principalmente a grupos delictivos, los expertos de la ONU han advertido sobre la ‘posible participación directa de funcionarios públicos’, o al menos su ‘apoyo o aquiescencia’, en algunos de los casos denunciados, lo que añade una capa de complejidad y urgencia a la intervención internacional.
El panorama
La solicitud de intervención urgente al Secretario General António Guterres y a la Asamblea General representa un llamado global a la acción y subraya la necesidad de una respuesta internacional coordinada y robusta para abordar la grave crisis de desapariciones forzadas en México, garantizando justicia, verdad y reparación para miles de familias que claman por sus seres queridos.

