Durante su histórica visita oficial a París, el Papa en la Unesco pronunció un contundente llamado ante la comunidad internacional para salvaguardar la dignidad inalienable de la persona humana frente a los peligros del armamentismo, la exclusión económica y el desarrollo desregulado de la inteligencia artificial.
Se trata de la primera visita de un Pontífice a este organismo de las Naciones Unidas en el nuevo milenio, cuarenta y seis años después del célebre discurso pronunciado por Juan Pablo II en 1980. En la sede del organismo multilateral, León XIV insistió en que el progreso técnico carece de sentido si se separa de la sabiduría y de los principios éticos fundamentales.
Las reflexiones de el Papa en la Unesco sobre la dignidad humana y la tecnología
El Santo Padre remarcó que cada ser humano nace en una condición de radical dependencia y necesidad, lo que constituye un lazo ético que une a toda la humanidad bajo el principio de fraternidad universal. Bajo esta óptica, advirtió sobre la peligrosa tendencia contemporánea a mercantilizar la vida y juzgar a las personas exclusivamente por su productividad o utilidad económica.
Entre los principales cuestionamientos éticos expuestos ante los delegados internacionales destacan:
- La deshumanización que sufren los sectores más vulnerables al ser evaluados bajo criterios de eficiencia descartable.
- La paradójica atribución de cualidades humanas como la inteligencia a máquinas y sistemas computacionales.
- El riesgo de que la ciencia se convierta en una técnica de dominación y violencia bélica al servicio del poder.
- La proliferación de noticias falsas y desinformación digital que fragmentan el sentido de la verdad compartida.
Desafíos educativos y defensa de la ecología integral
El Pontífice contrapuso las figuras bíblicas de la Torre de Babel y la plaza de Pentecostés para ilustrar la diferencia entre la imposición autoritaria de un modelo único y la comunión respetuosa de las diversas culturas y tradiciones del planeta.
En este marco, propuso un decálogo de compromisos para orientar la labor de las instituciones multilaterales:
- Proteger a la infancia y a las juventudes de la explotación y los abusos en plataformas digitales.
- Promover programas de alfabetización mediática que fomenten el juicio crítico y la búsqueda de la verdad.
- Subordinar la tecnología al bienestar y al desarrollo pleno de la comunidad humana.
- Fortalecer el cuidado conjunto de las personas y de la Creación frente a la crisis socioambiental.
La intervención de el Papa en la Unesco renueva la confianza en el multilateralismo como un espacio de diálogo sincero y pacificación, recordando que la paz solo es duradera cuando se cimenta en la virtud de la justicia y el respeto absoluto a la vida humana.

