La tensión interna en la FIFA escaló este lunes tras confirmarse la destitución del director de operaciones, Kevin Lamour. Su salida ocurre poco después de que revelara que Gianni Infantino, actual presidente del organismo, engañó a la administración con un plan para privatizar el Mundial.
El polémico plan sobre los derechos del Mundial
La propuesta del dirigente suizo buscaba vender participaciones de una empresa gestora de la Copa del Mundo a inversionistas privados. Dicha iniciativa generó una ruptura sin precedentes en el fútbol internacional, provocando que tres confederaciones continentales la rechazaran.
Incluso, la UEFA lanzó una fuerte advertencia, amenazando con boicotear todas las competiciones del organismo si el plan avanzaba. En medio del conflicto, Lamour denunció públicamente la falta de transparencia en la cúpula directiva.
Las repercusiones directas del plan fallido incluyen:
- Retiro forzado de la propuesta ante el rechazo abrumador de la mayoría.
- Publicación de una carta abierta por tres presidentes de confederaciones acusando engaño.
- Fin abrupto de la relación laboral entre la institución rectora y su director de operaciones.
Cuestionamientos a la reelección de Gianni Infantino
La presión sobre el presidente del máximo rector del fútbol mundial continúa en aumento. Recientemente, la Asociación Escocesa de Fútbol (SFA) anunció de manera oficial que le retirará su voto de confianza en futuros procesos.
Ian Maxwell, director ejecutivo de la SFA, exigió transparencia y diálogo, afirmando de manera contundente que el enfoque debe regresar al terreno de juego y no a los constantes escándalos extradeportivos que merman la institución.
Actualmente, los frentes abiertos contra el presidente son:
- Presión latente de múltiples confederaciones exigiendo su dimisión voluntaria.
- Grupos defensores, como FairSquare, analizando su estatus de elegibilidad para un cuarto mandato.
- Posible surgimiento de un candidato opositor firme de cara al congreso del próximo año.

