La Fiscalía General de la República (FGR) asestó un golpe de alto perfil en las investigaciones sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, al lograr la detención del exgobernador de Guerrero, Ángel Heladio Aguirre Rivero. Las autoridades lo acusan de ocultamiento de evidencia, un delito clave para entorpecer la búsqueda de la verdad.
La aprehensión del exmandatario
De acuerdo con los reportes oficiales y el Registro Nacional de Detenciones, la captura se llevó a cabo este jueves a las 9:46 horas. Elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) aprehendieron a Aguirre Rivero en el municipio de Tepotzotlán, Estado de México.
Inmediatamente después de su detención, el exgobernador (quien estuvo al frente de Guerrero entre 2011 y 2014) fue trasladado bajo un fuerte operativo de seguridad al Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 1, conocido como «El Altiplano», ubicado en Almoloya de Juárez.
Nuevas líneas de investigación en el caso Ayotzinapa
El Ministerio Público federal explicó que la detención se deriva del «nuevo modelo de investigación y el reanálisis de las actuaciones existentes» en torno a la tragedia de la escuela normal rural Raúl Isidro Burgos.
Estos nuevos actos de investigación permitieron a la FGR acreditar ante un juez la posible participación de Ángel «N» en una red de encubrimiento. La fiscalía argumenta que el ocultamiento deliberado de evidencias tuvo el objetivo central de dificultar o imposibilitar el hallazgo y paradero de los estudiantes desaparecidos la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 2014.
El papel de Ángel Aguirre en la noche de Iguala
Ángel Aguirre era el gobernador constitucional de Guerrero cuando ocurrieron los ataques coordinados contra los normalistas en Iguala. Su administración fue severamente cuestionada por la lentitud de respuesta, las omisiones en las horas críticas y la posterior construcción de la polémica «Verdad Histórica». Tras la presión social y política desencadenada por el caso, Aguirre solicitó licencia definitiva de su cargo en octubre de 2014.
Esta orden de aprehensión, solicitada y cumplimentada por la FGR, representa un giro crucial en el caso Ayotzinapa, marcando a uno de los funcionarios de más alto rango implicados penalmente por la obstrucción de la justicia.

