La presidenta Claudia Sheinbaum reprobó este miércoles las expresiones consideradas discriminatorias de las diputadas locales poblanas Nayeli Salvatori y Grace Palomares contra las personas adultas mayores. La mandataria dejó en claro que ningún servidor público debe dirigirse de manera ofensiva hacia otra persona, sin importar el partido al que pertenezca.
Claudia Sheinbaum condena la discriminación
Durante la Mañanera del Pueblo, la titular del Ejecutivo federal sostuvo que su administración mantiene una política de respeto irrestricto a los derechos humanos. Reiteró que en su gobierno no hay cabida para ninguna forma de discriminación.
Asimismo, puntualizó que corresponderá a Morena determinar si las legisladoras ameritan alguna sanción dentro del partido. «Sean de Morena o de cualquier otro partido político, no es correcto hablar de ninguna persona en una forma discriminatoria», expresó.
El fin de una carrera política en la 4T
Con estas declaraciones, la presidenta se sumó a los múltiples posicionamientos de repudio que han surgido desde distintos ámbitos. Las repercusiones fueron escalando rápidamente:
- Rechazo social: Ciudadanos y organizaciones civiles condenaron las expresiones edadistas emitidas en el podcast DesCasadas.
- Consecuencias directas: El proyecto digital cerró definitivamente tras la ola de críticas.
- Postura estatal: El gobernador Alejandro Armenta reprobó las expresiones y exigió respeto hacia todos los sectores.
El peso de las palabras desde Palacio Nacional
En el ámbito partidista, la dirigencia de Morena ya solicitó que la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia revise el caso y determine las sanciones. Frente a la magnitud del escándalo, Nayeli Salvatori y Grace Palomares ofrecieron disculpas públicas asegurando que no era su intención ofender.
Sin embargo, las palabras de la presidenta generan un escenario donde ningún partido de la Cuarta Transformación recibiría a estas diputadas. Al existir un consenso general de repudio, resulta muy difícil que otras fuerzas políticas las acojan, sepultando prácticamente sus aspiraciones en el servicio público.

