En un importante giro diplomático, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, manifestó la plena disposición de su gobierno para iniciar un proceso de diálogo que conduzca al restablecimiento de las relaciones bilaterales con Perú. Este anuncio responde directamente a la reciente iniciativa de la presidenta electa peruana, Keiko Fujimori, quien expresó su intención de superar la fractura diplomática ocurrida a finales de 2025.
Primeros pasos hacia la normalización
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum informó que ha instruido al canciller mexicano, Roberto Velasco, para establecer comunicación inmediata con el equipo de transición de la administración entrante de Fujimori. El objetivo de estos primeros contactos será explorar los mecanismos, particularidades y condiciones necesarias para normalizar la relación entre ambas naciones latinoamericanas.
La mandataria mexicana valoró positivamente la iniciativa de Fujimori, destacando que el acercamiento representa una oportunidad para sanar los vínculos diplomáticos. Previamente, el gobierno de México había mantenido una postura de espera, condicionando cualquier avance a que el nuevo gobierno peruano diera el primer paso hacia la reconciliación.
Postura firme sobre Pedro Castillo
A pesar de la apertura al diálogo y la intención de retomar los lazos diplomáticos, Sheinbaum fue clara al subrayar que México no modificará su postura respecto al expresidente Pedro Castillo. La presidenta reiteró el argumento de que la detención de Castillo fue un acto arbitrario, apoyándose en recomendaciones y observaciones de organismos internacionales en materia de derechos humanos.
Asimismo, recordó que la ruptura original de las relaciones no fue iniciada por México, sino por el gobierno peruano, en el marco de las fuertes diferencias surgidas por el proceso judicial de Castillo y la decisión del Estado mexicano de otorgar asilo político a figuras clave como la ex primera ministra Betssy Chávez.
El camino hacia la plena normalización diplomática requerirá de voluntad política por ambas partes. Si bien las diferencias ideológicas sobre el pasado reciente persisten, la necesidad de reactivar la cooperación comercial, cultural y política entre México y Perú parece estar marcando la pauta de esta nueva etapa bilateral.

