La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ha lanzado contundentes declaraciones sobre la reciente captura de Ismael «El Mayo» Zambada. En un giro que tensa la relación bilateral, la mandataria señaló que la presunta intervención no autorizada de agencias de Estados Unidos fue el detonante principal de la escalada de violencia que hoy sacude al estado de Sinaloa.
La traición que fracturó al cártel
Durante su reciente conferencia matutina, Sheinbaum argumentó que existe evidencia circunstancial suficiente para presumir que el gobierno estadounidense pactó secretamente con una facción del crimen organizado en detrimento de otra. Este presunto acuerdo habría facilitado una traición interna, resultando en lo que la presidenta calificó como el «secuestro» de uno de los líderes históricos del Cártel de Sinaloa.
Esta injerencia unilateral, lejos de desarticular al grupo delictivo, provocó una guerra intestina entre las facciones conocidas como «Los Chapitos» y «Los Mayos». Las consecuencias de esta fractura se han traducido en una alarmante ola de violencia que afecta directamente a la población sinaloense.
Contradicciones en el discurso oficial estadounidense
La titular del Ejecutivo Federal no dudó en cuestionar las flagrantes contradicciones en las versiones oficiales provenientes de Washington. Particularmente, destacó el contraste entre las declaraciones iniciales del exembajador Ken Salazar, quien negó cualquier intervención de su gobierno, y la posterior exhibición de la aeronave utilizada en el traslado de Zambada por parte del FBI.
Sheinbaum fue enfática al señalar que:
- Las acciones unilaterales de agencias extranjeras representan una grave violación a la soberanía nacional.
- Si Estados Unidos poseía información clave, debió compartirla para realizar una detención coordinada por el Estado mexicano.
- Los pactos oscuros con grupos criminales «nunca dan resultados positivos».
El llamado del gobierno mexicano es claro: la cooperación en materia de seguridad debe darse bajo un marco de absoluto respeto mutuo, intercambio de información transparente y, sobre todo, una coordinación sin subordinación. Mientras tanto, Sinaloa sigue pagando el precio de lo que México considera una intromisión fallida.

