Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, la fortuna personal de Donald Trump ha experimentado un crecimiento de al menos 2.2 mil millones de dólares, según revela un extenso informe de 927 páginas entregado a la Oficina de Ética Gubernamental. El documento detalla que gran parte de estos ingresos, alrededor de 1.4 mil millones, provienen de inversiones relacionadas con el negocio familiar de criptomonedas.
En el desglose, el presidente estadounidense reportó ingresos por casi 600 millones de dólares a través de World Financial Liberty, una empresa de criptomonedas fundada junto a sus hijos, y otros 636 millones provenientes de su propia moneda digital, $Trump. Estas cifras surgen en un contexto donde el mandatario ha prometido convertir a Estados Unidos en «la capital de cripto mundial», estableciendo al menos cuatro empresas para capitalizar esta visión.
Expertos y figuras políticas han expresado preocupación ante estos movimientos financieros. Ty Cobb, abogado de Trump durante su primer mandato, calificó la situación en CNN como «la avalancha de corrupción más grande en la historia de la humanidad en los últimos 18 meses». Por su parte, Kedric Payne, del Campaign Legal Center, advirtió sobre la falta de precedentes en los «conflictos de interés directos entre sus inversiones financieras y las políticas que apoya».
La estrategia del negocio familiar, según reportes, involucra la creación de empresas para promover las criptomonedas, atrayendo luego a inversores externos. Un caso destacado es el de una firma de inversiones vinculada a los Emiratos Árabes que adquirió casi la mitad de World Financial Liberty. Mientras la familia presidencial ha generado ganancias multimillonarias, informes de Reuters señalan que más de un millón de inversores externos sufrieron pérdidas netas por un total de 2.3 mil millones hasta finales de abril.
Además del sector cripto, Trump reportó decenas de millones en ganancias por regalías, derechos de licencia de hoteles y campos de golf, y la venta de productos con su marca, desde biblias hasta relojes. También se contabilizan ingresos superiores a 80 millones derivados de acuerdos legales con empresas como ABC, CBS y YouTube.
Desde la Casa Blanca, la vocera Anna Kelly defendió al mandatario, asegurando que las inversiones son manejadas por asesores externos y sus hijos, y que «ni el presidente ni su familia se han metido -ni jamás lo harán- en conflictos de interés». Sin embargo, reportajes recientes, como el del New York Times sobre acuerdos mineros con Kazajistán que benefician a empresas vinculadas a la familia Trump y a su secretario de Comercio, continúan alimentando el debate sobre la ética en la actual administración.

