Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una dura advertencia este miércoles contra el gobierno de Irán, acusando a sus negociadores de haber estancado deliberadamente las conversaciones de paz sobre el conflicto en Oriente Medio y afirmando que ahora Teherán «tendrá que pagar el precio».

«Nos tomaron por tontos»
En declaraciones desde el Despacho Oval, Trump elevó drásticamente el tono de su discurso, asegurando que su administración reanudará las ofensivas militares tras considerar que las autoridades iraníes utilizaron las negociaciones como una táctica dilatoria. «Vamos a atacarlos, a atacarlos con mucha dureza. Estábamos muy cerca de un acuerdo, pero siguen dándonos largas», expresó el mandatario estadounidense, acusando directamente a Teherán de haber intentado «tomarlos por tontos».
A través de su plataforma Truth Social, Trump complementó sus declaraciones celebrando supuestas victorias previas: «¡EL MATÓN DE ORIENTE MEDIO ESTÁ MUERTO! Han tardado demasiado en negociar un acuerdo que habría sido estupendo para ellos, ahora tendrán que pagar el precio». Asimismo, en una entrevista telefónica con la cadena Fox News, el presidente advirtió que la falta de progreso lo empuja a considerar ataques directos contra infraestructuras críticas iraníes, como centrales eléctricas y puentes. «Tuvieron la oportunidad de firmar un acuerdo y sobrevivir», sentenció.
Este cambio de postura resulta abrupto, considerando que apenas un día antes Trump había asegurado a los periodistas que las negociaciones se encontraban en su «fase final» y podrían concluir en los próximos días.
Escalada militar en la región
Las declaraciones presidenciales coinciden con un peligroso repunte de las hostilidades. A primera hora del miércoles, Estados Unidos lanzó bombardeos contra posiciones vinculadas a Irán, rompiendo de facto la tregua vigente desde abril. La respuesta de Teherán no se hizo esperar, desencadenando una andanada de misiles contra objetivos en Jordania, Bahréin y Kuwait, presuntamente en represalia por el derribo de un helicóptero estadounidense sobre el estrecho de Ormuz.
Según la agencia estatal iraní IRNA, los Guardianes de la Revolución confirmaron el uso de «misiles de largo alcance» que habrían impactado en refugios de aviones F-35 y en un centro de mando estadounidense en la base aérea de Al Azraq, en Jordania. Sin embargo, las Fuerzas Armadas jordanas aseguraron haber interceptado cinco misiles sin que se registraran víctimas ni daños materiales de consideración.
De forma paralela, autoridades de Kuwait y Bahréin confirmaron que sus respectivos sistemas de defensa aérea también debieron activarse ante la presencia de «objetivos aéreos hostiles» en su espacio aéreo, marcando una peligrosa extensión del conflicto a nivel regional.

