Kinshasa. El brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) ha registrado una rápida propagación en los últimos días. De acuerdo con los reportes oficiales, a finales de mayo los casos confirmados alcanzaron los 225, lo que representa casi el doble de los 121 registrados apenas 48 horas antes.

Al 1 de junio de 2026, la cifra de casos confirmados asciende a 282, con al menos 42 fallecimientos y más de mil casos sospechosos bajo investigación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado este brote como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional.
Las autoridades sanitarias han precisado que este brote es causado por la variante Bundibugyo del virus, la cual presenta un desafío particular debido a que actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento aprobado de manera específica para esta cepa.
La respuesta a la emergencia se ha visto complicada por diversos factores, entre ellos la inseguridad en la provincia de Ituri (epicentro del brote), el desplazamiento interno de personas y la desinformación. Aunque el foco principal se encuentra en Ituri, también se han reportado casos en las provincias de Kivu del Norte, Kivu del Sur, y casos importados en la vecina Uganda.

