La UIF acaba de congelar sus cuentas. Su suplente ya ocupa su lugar en el Senado. Y desde el martes guarda silencio en redes. El rumor sobre Enrique Inzunza llega en el peor momento posible.

La versión circula desde la noche del jueves en chats sinaloenses y todavía no tiene confirmación oficial: el senador Enrique Inzunza Cázarez se habría entregado —o estaría a punto de hacerlo— a autoridades estadounidenses en San Diego. La prudencia obliga a tratarlo como lo que es, un rumor. La política obliga a leerlo en su secuencia.
En las últimas dos semanas, el expediente abierto en la Corte del Distrito Sur de Nueva York se ha movido de la teoría al hecho. Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, cruzó voluntariamente por Nogales el 11 de mayo y ya está bajo custodia del US Marshals con destino a Manhattan. Enrique Díaz Vega, exsecretario de Administración y Finanzas, aparece reportado por medios nacionales como entregado, aunque sin confirmación federal. Y este mismo viernes, la UIF congeló cuentas del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, de sus hijos y del propio Inzunza. Tres movimientos en cinco días sobre la misma acusación de 34 páginas.
En ese mapa, el rumor de San Diego deja de ser un dato suelto. Es el cuarto eslabón de una cadena que avanza en orden descendente de jerarquía operativa hasta llegar al senador.
La pista que pocos están conectando
El 2 de mayo, El Universal publicó que los abogados de Inzunza ya habían iniciado gestiones ante el Departamento de Justicia para que el senador fuera admitido como testigo cooperante. Esa figura jurídica no se negocia desde Badiraguato ni desde el Senado: requiere presencia física en territorio estadounidense. Que el rumor lo coloque precisamente en San Diego —puerta sur de entrada voluntaria, igual que Nogales lo fue para Mérida— encaja con un movimiento previamente anunciado por sus propios litigantes.
Nada de esto es confirmación. Pero el silencio del senador desde su última publicación —la cita de Baltasar Gracián el martes, la foto con su madre en Batequitas el 10 de mayo— y la ausencia acumulada de 14 días en la Comisión Permanente, donde Alejandro Murat ya lo suple, dibujan el perfil de alguien que está tomando decisiones, no esperándolas.
Lo que está en juego en Morena
Si el rumor se confirma, Morena pierde en una semana al gobernador con licencia, al alcalde de Culiacán señalado en el mismo expediente y a un senador que hasta hace tres meses presidía comisiones clave. La bancada sinaloense queda descabezada justo en el arranque del proceso interno rumbo a 2027. La operadora política que el grupo Rocha-Inzunza construyó durante dos décadas en el Poder Judicial estatal —magistraturas, juzgados, secretarías— quedaría sin paraguas federal.
Lo que sigue
La confirmación, de existir, llegaría por la misma vía que Mérida: una corte federal en Arizona o California presentándolo ante un juez, seguida de traslado a Nueva York. Mientras eso no ocurra, todo lo demás es lectura. Pero la lectura ya no es si Inzunza se entrega, sino cuándo y bajo qué figura.

