En una jornada diplomática crucial, Estados Unidos e Irán se preparan para una segunda ronda de negociaciones de paz en Pakistán este miércoles 15 de abril de 2026, buscando desactivar un conflicto en Oriente Medio que se intensificó el 28 de febrero y cuyas repercusiones económicas globales, especialmente por el estratégico estrecho de Ormuz, mantienen al mundo en alerta.

La antesala de un posible acuerdo
Tras un primer encuentro de 21 horas sin acuerdo en Pakistán, la Casa Blanca se muestra optimista ante la posibilidad de alcanzar una resolución, impulsada por la reciente llegada del jefe del Ejército paquistaní, mariscal de campo Asim Munir, a Teherán con un mensaje de Washington. Estas conversaciones se dan en un contexto de un alto el fuego de dos semanas acordado la semana pasada entre ambas naciones, que expira en los próximos días. Sin embargo, las demandas persisten: EE.UU. insiste en el ‘cero enriquecimiento’ de uranio, mientras Teherán defiende su derecho a mantenerlo para uso civil. Al respecto, el jefe del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, fue categórico desde Seúl: ‘Sin verificación, todos los acuerdos no son más que papeleo’, urgiendo a la supervisión de cualquier posible trato.
‘En las negociaciones con el Líbano hay dos objetivos fundamentales: en primer lugar, el desmantelamiento de Hezbolá; en segundo lugar, una paz sostenible (…) lograda mediante la fuerza’, declaró el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, añadiendo que EE.UU. mantiene a Israel informado y ambos comparten objetivos: retirar el uranio enriquecido de Irán, eliminar su capacidad de enriquecimiento y reabrir el estrecho de Ormuz.
Ormuz, el epicentro de la tensión económica
El estrecho de Ormuz se ha convertido en el principal foco de la crisis. Irán ha advertido con un bloqueo total del golfo Pérsico, el mar de Omán y el mar Rojo si Washington persiste en su ‘acción ilegal’ de bloqueo naval a sus buques. Este ultimátum responde al inicio del bloqueo por parte del Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (CENTCOM) a los puertos iraníes, paralizando su comercio marítimo, una medida que, según Teherán, viola el alto el fuego. La Guardia Revolucionaria iraní ya había amenazado con una ‘respuesta contundente’ a cualquier buque militar que se acercara a la zona. La interrupción del paso por Ormuz, por donde transita el 20 % del comercio mundial de petróleo, ha disparado los precios del crudo globalmente.
La respuesta internacional no se ha hecho esperar. Los ministros de Finanzas de España y otros diez países (Reino Unido, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Irlanda, Polonia, Suecia, Países Bajos, Finlandia y Noruega) emitieron una declaración conjunta pidiendo un acuerdo de paz negociado y el restablecimiento del tránsito seguro en Ormuz para mitigar los impactos económicos. Por su parte, el canciller alemán Friedrich Merz viajará a París para una conferencia internacional, convocada por Emmanuel Macron, enfocada en desbloquear esta vital vía marítima.
Reacciones globales y el papel de las potencias
La escalada ha provocado reacciones diversas entre las grandes potencias. El primer ministro británico, Keir Starmer, insistió en que Reino Unido se mantendrá al margen del conflicto, pese a las presiones y amenazas de Donald Trump de revisar el acuerdo comercial bilateral por la falta de apoyo. ‘No vamos a dejarnos arrastrar a esta guerra. No es nuestra y se han ejercido fuertes presiones sobre mí para que tome otro camino. No voy a cambiar de opinión. No cederé’, afirmó Starmer.
El presidente estadounidense, Donald Trump, en un post de Truth, afirmó que China ‘ha acordado no mandar armas a Irán’ y añadió que ‘China está muy contenta de que yo estoy abriendo permanentemente el estrecho de Ormuz’. Trump no dudó en recordar el poderío militar de EE.UU. a su homólogo chino, Xi Jinping: ‘PERO RECUERDA, somos muy buenos peleando, si tenemos que hacerlo. Mucho mejor que cualquier otro’.
Mientras tanto, Rusia se ha ofrecido a ‘compensar’ el déficit energético de China, uno de los principales socios comerciales de Irán y afectado por el bloqueo, reafirmando sus ‘inquebrantables’ lazos. China también se encuentra en el centro de la polémica por un informe de The Financial Times que asegura que Irán usó un satélite espía chino adquirido en secreto a finales de 2024 para identificar y atacar bases militares estadounidenses.
El panorama
La inminente segunda ronda de negociaciones en Pakistán representa un punto de inflexión. Con un alto el fuego frágil, las advertencias iraníes de un bloqueo total y la firmeza de EE.UU. en sus demandas nucleares, el camino hacia la paz es incierto. La diplomacia global se moviliza para evitar una escalada mayor, consciente del impacto en el comercio energético y la estabilidad regional, mientras los principales líderes mundiales intentan redefinir las alianzas y las estrategias en un Oriente Medio en ebullición.

