Este sábado, figuras prominentes del Partido Acción Nacional (PAN) se congregaron en Chihuahua para ofrecer un contundente respaldo a su gobernadora, María Eugenia Maru Campos. La movilización busca defenderla del pulso con el Gobierno central y Morena, que han solicitado un juicio político por traición a la patria debido al papel de agentes estadounidenses en un operativo contra un narcolaboratorio.

La presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán; los excandidatos presidenciales Xóchitl Gálvez y Ricardo Anaya; el expresidente del partido, Marko Cortés; y su sucesor, Jorge Romero, junto con otros legisladores panistas, participaron en la marcha y concentración bajo el lema ‘Yo con Maru’. La jornada también contó con la presencia de los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón, quienes dirigieron México bajo las siglas panistas. El trayecto, de poco más de un kilómetro, fue encabezado por César Jáuregui Robles, ex fiscal de Chihuahua, quien recientemente renunció en el marco de este conflicto político. La polémica se desató tras un accidente mortal que reveló la participación directa de agentes de Estados Unidos en un operativo en la Sierra Tarahumara, lo que presuntamente se realizó sin la supervisión del Gobierno federal, violando la Ley de Seguridad Nacional.
Para el PAN, este caso y la figura de Maru Campos han representado un salvavidas político. Después de meses de estancamiento, las críticas de Morena a la gobernadora ofrecieron una oportunidad para recuperar impulso, especialmente cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos solicitó la detención con fines de extradición del gobernador oficialista de Sinaloa, Rubén Rocha, y parte de su equipo por presuntos nexos con el narcotráfico. Esto proporcionó al partido conservador una narrativa clara: un gobierno panista que combate el crimen organizado frente a una Administración central de Morena acusada de proteger a los cárteles.
Esta coyuntura no solo ha permitido al PAN pelear la agenda y recuperar pulso, sino que también ha impactado la popularidad de la presidenta Claudia Sheinbaum. Según la última encuesta de Enkoll para EL PAÍS y W Radio, la aprobación de Sheinbaum ha descendido de 75% a 68% desde marzo, la caída más pronunciada en su gestión de año y medio. Las preocupaciones ciudadanas, destacadas en el sondeo, son la inseguridad, la corrupción y la economía. Seis de cada diez encuestados están a favor de un juicio político contra Campos, la misma proporción que considera verosímiles las acusaciones contra Rocha Moya.
El acto en Chihuahua se interpreta también como una respuesta a la convocatoria de Morena de hace 15 días, que buscaba repudiar a Campos. El partido oficialista esperaba congregar a 10,000 personas, pero solo asistieron unos pocos cientos, encabezados por la presidenta del partido, Ariadna Montiel, y Andrés Manuel López Beltrán, junto a los aspirantes a la gubernatura de Chihuahua, Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar. Morena atribuyó el fracaso de su marcha a un supuesto sabotaje del gobierno de Maru Campos.
La crisis inició a finales de abril, cuando tras el deceso de dos agentes de la CIA en un accidente luego de desmantelar un laboratorio de drogas, el oficialismo comenzó una serie de críticas a Campos, acusándola de permitir operaciones de personal extranjero y de ‘entreguismo’ hacia Estados Unidos, exigiendo su renuncia. Días después, tras las quejas del presidente Donald Trump sobre la falta de empatía de su homóloga mexicana, el Departamento de Justicia lanzó la ‘bomba de Sinaloa’, publicitando la acusación por narcotráfico contra Rocha Moya y funcionarios de su gobierno, devolviendo las críticas al partido en el poder.

