El repentino regreso del político Rubén Rocha Moya al frente del gobierno de Sinaloa ha generado una contundente ola de rechazo al interior de la Cuarta Transformación. La decisión unilateral fue criticada severamente por la presidenta Claudia Sheinbaum, gobernadores afines y la dirigencia nacional de Morena.
La postura presidencial ante Rubén Rocha Moya
A través de sus redes sociales, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lanzó un fuerte mensaje dirigido a la situación que atraviesa el estado del norte. Enfatizó que los servidores públicos deben entender que los cargos son pasajeros, pero la responsabilidad ante la nación es eterna, refiriéndose directamente al caso de Rubén Rocha Moya, quien mantiene investigaciones abiertas por presuntos nexos con grupos delictivos.
Este pronunciamiento no fue un hecho aislado. Un bloque conformado por 23 gobernadores, entre ellos el mandatario de Puebla, Alejandro Armenta Mier, emitió un documento donde calificaron la reincorporación al cargo como un acto de inmadurez e irresponsabilidad frente a las acusaciones en curso.
Deslinde del Comité Ejecutivo Nacional de Morena
En paralelo, el Consejo Ejecutivo Nacional (CEN) del partido guinda también marcó distancia. Aseguraron que la dirigencia no tuvo ningún conocimiento previo sobre la decisión tomada por el mandatario sinaloense. Mediante un comunicado, Morena reiteró su compromiso con el Estado de Derecho y aseguró que se mantendrán respetuosos del debido proceso legal que encabeza la Fiscalía General de la República (FGR).
El reingreso al Ejecutivo estatal ocurrió el viernes 21 de agosto, cuando el funcionario avisó al Congreso local su retorno tras 112 días de licencia indefinida. Dicha licencia había sido solicitada para permitir su desafuero e investigación por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, acusaciones originadas tras señalamientos del gobierno de Estados Unidos.

