La Copa del Mundo de Norteamérica entra en su fase definitiva. Las semifinales del Mundial 2026 prometen encuentros electrizantes, marcados por polémicas arbitrales, choques internos en los vestuarios y equipos que, sin mostrar su mejor versión, han llegado a la antesala de la gran final del 19 de julio.
El duelo estelar: Francia vs. España
Considerada por muchos como la gran favorita, la selección de Francia ha avanzado casi «en primera marcha», apoyándose en el talento de su línea ofensiva liderada por Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé. Con el técnico Didier Deschamps a punto de dejar su cargo, Les Bleus buscan despedirlo con el título. En frente estará España, que a pesar de no haber deslumbrado, se apoya en una defensa sólida que solo ha permitido un gol en el torneo. La balanza histórica reciente favorece a La Roja, quienes ya vencieron a Francia en la Euro 2024 y en la pasada Nations League.
Argentina y las polémicas arbitrales
Por otro lado, Argentina sigue su camino hacia el bicampeonato en medio de controversias. El reciente encuentro contra Suiza dejó un sabor amargo para los europeos tras la expulsión de Breel Embolo. El atacante suizo vio la tarjeta roja por una supuesta simulación revisada por el VAR, un protocolo de «identidad equivocada» que perdonó al argentino Leandro Paredes y desató la molestia del técnico suizo, Murat Yakin, avivando las críticas sobre el arbitraje.
Tensiones en Inglaterra y éxito de audiencia en EE. UU.
Inglaterra también logró su boleto a semifinales tras un sufrido encuentro ante Noruega. Sin embargo, el ambiente no es el ideal. El técnico Thomas Tuchel criticó duramente el desempeño «impreciso» y «suertudo» de su equipo, a lo que la estrella Jude Bellingham respondió pidiendo mantener un «ambiente positivo». Esta fricción podría ser el catalizador que los ingleses necesitan para mostrar verdadero carácter en la cancha.
Mientras tanto, aunque Estados Unidos quedó eliminado en octavos de final, el torneo ha sido un rotundo éxito comercial. La derrota de la selección anfitriona ante Bélgica (4-1) rompió récords históricos en la televisión estadounidense, con una audiencia combinada de 46 millones de espectadores, demostrando que el interés por el fútbol en el país norteamericano ha alcanzado su punto máximo.

