El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabezó las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia del país con un discurso pronunciado en el National Mall de Washington. Durante su intervención, el mandatario reiteró su postura contra ideologías radicales al afirmar: «No queremos comunistas en nuestro país».
Esta declaración dio continuidad a los comentarios emitidos la víspera en el Monte Rushmore, donde advirtió sobre un presunto resurgimiento de la amenaza comunista que, a su juicio, pone en riesgo la identidad estadounidense.
Trump destacó el papel histórico de la nación, asegurando que «ningún pueblo ha hecho más bien, demostrado más valentía, logrado más progreso, corregido más injusticias ni alcanzado mayor grandeza». Asimismo, hizo un llamado a mantener al país «grande» y aprovechó la ocasión para promover la Ley Save America. Esta iniciativa, que actualmente enfrenta resistencia en el Capitolio, busca establecer como requisito obligatorio que los votantes presenten una prueba de ciudadanía.
El evento central en la capital sufrió contratiempos debido a condiciones climáticas adversas. Una tormenta eléctrica obligó a una evacuación temporal, lo que retrasó el inicio del acto por una hora. En la mañana, el calor extremo, con temperaturas de hasta 39 grados centígrados, había provocado la cancelación del tradicional desfile conmemorativo.
De forma paralela, el vicepresidente JD Vance participó en un acto en Nueva York, donde criticó a quienes se centran en las «imperfecciones» de Estados Unidos. Vance señaló que algunas voces hablan de los errores del país «con la ira y el fervor de un predicador vehemente», instando a los ciudadanos a rechazar esta perspectiva.
A nivel internacional, el rey Carlos III del Reino Unido envió un mensaje de felicitación a Estados Unidos por el hito de su 250 aniversario, destacando la evolución de las relaciones entre ambas naciones como una de las alianzas «más estrechas y productivas» del mundo.

