• Analistas coinciden en que las memorias del exembajador buscan posicionarlo políticamente y no tendrán un impacto severo para el gobierno de México.
La próxima publicación del libro Borderlands: My Fight for an Inclusive America, escrito por el exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, ha desatado polémica por sus revelaciones sobre la relación con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, diversos analistas políticos y especialistas en seguridad coinciden en que estas declaraciones obedecen más a una estrategia política personal que a un golpe diplomático de peso.
En sus memorias, Salazar alude a un supuesto temor del expresidente mexicano frente a lo que Ismael “El Mayo” Zambada podría revelar tras su captura a autoridades estadounidenses, mencionando a un informante identificado como «El Susurrador». Además, el exdiplomático defiende sus críticas a la política de «abrazos, no balazos» y a la reforma judicial promovida por la administración de AMLO.
Intereses electorales y revancha personal
Para el doctor en Ciencia Política y académico de la UNAM, Édgar Ortiz Arellano, las revelaciones de Salazar deben leerse en clave electoral estadounidense. El especialista señaló que, de cara a las próximas elecciones en Estados Unidos, el libro busca generar un reacomodo en el Poder Legislativo y apoyar a su partido. Además, Ortiz destacó que Salazar es una figura clave en la comunidad mexicano-estadounidense y busca consolidar su influencia.
Por su parte, David Pérez Hernández, experto en seguridad, minimizó el impacto de las afirmaciones del exembajador, calificándolas de «una filtración con afirmaciones no comprobadas» y consideró que el verdadero objetivo es económico: vender libros a través de la controversia.
Finalmente, el internacionalista Leonardo Curzio recordó que Salazar es el segundo embajador estadounidense que concluye su misión en México con frustración. «La forma en que Estados Unidos ve la realidad nacional sigue siendo una combinación de necesidad de cooperación y mucha desconfianza», apuntó, descartando consecuencias negativas mayores para el gobierno mexicano y considerando las declaraciones de Salazar como el cierre de un ciclo marcado por el distanciamiento.

