La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) ha declarado oficialmente el inicio del fenómeno climático de El Niño, lo que ha encendido las alarmas a nivel mundial debido al riesgo inminente de temperaturas récord y condiciones meteorológicas extremas.
De acuerdo con el reporte científico, existen condiciones de El Niño en el Pacífico tropical y se prevé que el fenómeno se fortalezca de forma gradual hacia el invierno del hemisferio norte. Expertos temen que este evento, combinado con el calentamiento global de fondo, pueda hacer que el año en curso supere los registros históricos como el año más caluroso jamás registrado.
El Niño es una fluctuación climática natural caracterizada por el calentamiento de las aguas superficiales en el océano Pacífico central y oriental, cerca del ecuador. Ocurre en intervalos de entre dos y siete años y suele prolongarse entre nueve y doce meses. Sus efectos principales a nivel global comprenden:
- Lluvias intensas e inundaciones: Afectarán principalmente al norte de Perú, el sur de Ecuador, zonas de África Oriental, Asia Central y el sur de Estados Unidos.
- Sequías prolongadas e incendios forestales: Se prevén afectaciones críticas en gran parte de Australia, Indonesia y el norte de Sudamérica, lo que pone en riesgo la producción agrícola y el abasto alimentario global.
- Actividad ciclónica diferenciada: El Niño tiende a inhibir el desarrollo de huracanes en el Atlántico, pero incrementa las tormentas en el Pacífico central y oriental. No obstante, para Centroamérica esto se traduce en una notable disminución de precipitaciones.
Mohamed Adow, director de la organización Power Shift Africa, advirtió sobre la gravedad social del fenómeno: “No es solo un pronóstico más; para millones de personas representa una alarma aterradora. Significa pérdida de cultivos, aumento en el precio de los alimentos y familias vulnerables llevadas al límite, especialmente en África Oriental, que ya viene arrastrando años de sequía”.
A nivel científico, la Agencia Meteorológica de Japón se sumó al consenso de la NOAA, señalando que es prácticamente seguro que El Niño se mantenga activo hasta el otoño. Por su parte, la Oficina de Meteorología de Australia mantiene una postura de cautela antes de declarar formalmente el inicio del fenómeno, indicando que el Pacífico tropical se está acercando a las condiciones de El Niño pero aplicando criterios térmicos más rigurosos.
Aunque no existe evidencia científica concluyente de que el cambio climático aumente la frecuencia o intensidad de El Niño, los científicos coinciden en que el aumento global de la temperatura de la Tierra potenciará significativamente las consecuencias y la severidad de sus efectos climáticos.

