Kiev. La tensión entre Ucrania y Rusia alcanzó un nuevo pico en las últimas jornadas tras la negativa del presidente ruso, Vladímir Putin, de entablar negociaciones directas de paz. En respuesta, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, intensificó las operaciones militares ordenando un ataque masivo con drones de largo alcance contra puntos estratégicos en territorio ruso.
El rechazo en San Petersburgo
Durante el reciente Foro Económico Internacional de San Petersburgo, Putin descartó de manera tajante la posibilidad de reunirse cara a cara con Zelenski. El mandatario ruso calificó la propuesta ucraniana como «grosera» y afirmó que, en el contexto actual, no veía sentido en llevar a cabo dicho encuentro. Ante esto, Zelenski consideró la postura rusa como una «respuesta débil» y una muestra evidente de que el Kremlin prefiere continuar con la guerra.
Ataques en infraestructura crítica rusa
Como represalia ante el estancamiento diplomático, las fuerzas armadas ucranianas desplegaron ofensivas a gran escala utilizando vehículos aéreos no tripulados. Los reportes indican que los drones tuvieron como blanco instalaciones militares, arsenales de la Armada y depósitos de combustible, afectando de manera particular la región de Leningrado, San Petersburgo y áreas en Krasnodar.
Estos ataques, catalogados por autoridades regionales rusas como de una magnitud sin precedentes, tienen el objetivo de debilitar la logística militar rusa en la retaguardia y evidenciar la vulnerabilidad de infraestructuras críticas. Mientras tanto, a nivel internacional, los líderes europeos mantienen consultas de emergencia para evaluar el suministro de apoyo adicional en defensa antiaérea para Ucrania frente a esta escalada bélica.
