La Habana, Cuba.— En medio de una profunda crisis energética que ha sumido a la isla en prolongados apagones y provocado inusuales protestas callejeras, el gobierno cubano ha expresado su disposición a dialogar con Estados Unidos sobre una oferta de ayuda humanitaria valorada en US$100 millones, propuesta que Washington condiciona a ‘reformas significativas’. Este anuncio, realizado este jueves por el ministro de Asuntos Exteriores, Bruno Rodríguez, llega horas después de que el ministro de Energía, Vicente de la O Levy, declarara que Cuba ha agotado sus reservas de combustible.

La situación en Cuba es ‘extremadamente tensa’, según reconoció el propio ministro Vicente de la O Levy. La escasez es total: ‘no tenemos absolutamente nada de fuel, no tenemos absolutamente nada de diésel’, reiteró el funcionario, precisando que las únicas reservas de gas provienen de pozos locales. Estos combustibles son vitales para las plantas termoeléctricas que sustentan la red eléctrica cubana, lo que ha derivado en apagones de hasta 20 a 22 horas en zonas de la capital y ha forzado el cierre de hospitales, escuelas y oficinas gubernamentales, impactando severamente el turismo, motor económico de la nación.
‘La suma de los diferentes tipos de combustible: petróleo crudo, fueloil, del cual no tenemos absolutamente nada; diésel, del cual tampoco tenemos absolutamente nada —lo repito—, lo único que tenemos es gas de nuestros pozos, cuya producción ha aumentado’, declaró De la O Levy a medios estatales, enfatizando: ‘No tenemos absolutamente nada de fuel, no tenemos absolutamente nada de diésel’.
El malestar social no se hizo esperar. El miércoles, cientos de personas salieron a las calles de La Habana en protestas sin precedentes desde enero, bloqueando vías con basura en llamas y coreando consignas antigubernamentales, como el clamor ‘¡Enciendan las luces!’ en el barrio de San Miguel del Padrón, según reportó la agencia AFP. Esta ola de descontento impulsó al gobierno de Miguel Díaz-Canel a considerar la propuesta estadounidense.
La oferta de US$100 millones, reiterada esta semana por Estados Unidos, busca ‘reformas significativas al sistema comunista cubano’ y su distribución se coordinaría con la Iglesia católica y organizaciones humanitarias ‘confiables’. El secretario de Estado, Marco Rubio, había afirmado previamente que La Habana había rechazado esta asistencia, lo que Cuba desmintió. En respuesta a la reiteración, el ministro Rodríguez indicó que su país está ‘lista para escuchar los detalles de la propuesta y cómo se implementaría’, aunque señaló que no estaba claro si sería en efectivo o en especie.
‘La decisión recae en el régimen cubano: aceptar nuestra oferta de asistencia o negar ayuda vital para salvar vidas y, en última instancia, rendir cuentas al pueblo cubano por obstaculizar dicha asistencia’, advirtió el Departamento de Estado de EE.UU.
Desde La Habana, si bien Rodríguez afirmó que ‘el gobierno cubano no rechaza, como práctica habitual, la ayuda extranjera ofrecida de buena fe y con genuinos propósitos de cooperación’, también señaló que la mejor ayuda de Washington sería ‘desescalar las medidas de bloqueo energético, económico, comercial y financiero, las cuales se han intensificado como nunca antes en los últimos meses’. El bloqueo estadounidense se recrudeció a principios de mayo con sanciones a funcionarios cubanos por supuestas ‘violaciones de derechos humanos’, calificadas por Rodríguez como ‘ilegales y abusivas’.
Cuba, tradicionalmente dependiente del petróleo venezolano y mexicano, ha visto interrumpidos estos suministros. Venezuela cesó sus exportaciones tras la operación militar estadounidense que depuso a Nicolás Maduro el 3 de enero, y México hizo lo propio bajo amenaza de aranceles de la administración Trump. Aunque un buque ruso con 100 mil barriles de crudo llegó este año, esas reservas ya se han agotado.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, atribuyó la ‘situación particularmente tensa’ a ‘el genocida bloqueo energético al que Estados Unidos somete a nuestro país, amenazando con aranceles irracionales a cualquier nación que nos suministre combustible’.
El panorama
La postura del gobierno cubano de abrirse al diálogo marca un posible giro en su relación con Estados Unidos, en un momento de extrema vulnerabilidad para la isla. La aceptación de la ayuda, sin embargo, dependerá de la letra pequeña de la propuesta y de la disposición de Cuba a considerar las ‘reformas significativas’ demandadas por Washington, en un pulso diplomático y humanitario que se desarrolla bajo la presión de las calles y una crisis sin precedentes.

