La Secretaría de Educación Pública (SEP) reabrió este lunes 11 de mayo de 2026 el diálogo crucial sobre el calendario escolar, convocando a una plenaria extraordinaria en la Ciudad de México. El titular, Mario Delgado Carrillo, admitió que la polémica propuesta de adelantar el fin del ciclo escolar a junio no consideró ‘todas las voces’, impulsado por un ‘imperativo democrático’ y la ‘sensibilidad’ de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Revisión urgente: polémica por ajuste de calendario
La decisión de modificar el calendario escolar, anunciada por Delgado Carrillo el pasado 7 de mayo para concluir el año lectivo el 5 de junio en lugar del 15 de julio, había generado un torbellino de críticas. Las razones iniciales aducidas fueron las altas temperaturas y la coincidencia con el mundial de fútbol de 2026, factores que, según la SEP, justificaban el adelanto.
La reunión, que congregó a los 32 secretarios estatales de educación y a la subsecretaria de Educación Básica, Noemi Juárez, inició a las 11 de la mañana con un único punto en la agenda: la redefinición del calendario. Este enfoque singular marcó un contraste con otras sesiones de la Comisión Nacional de Autoridades Educativas (Conaedu), donde se abordan múltiples temas.
‘Iniciamos esta sesión extraordinaria por un imperativo democrático. El país nos ha observado y la presidenta Claudia Sheinbaum nos ha observado a la reflexión y el diálogo profundo, como autoridades nos debemos al mandado del pueblo y a la sensibilidad de nuestra presidenta’, señaló Delgado al inicio de la sesión. El funcionario defendió la propuesta inicial como respuesta a ‘realidades inefables’ como el ‘azote climático’ y los conflictos de movilidad por el mundial de fútbol, calificándolas de ‘preocupaciones legítimas’. Sin embargo, fue enfático al reconocer: ‘el eco que generó esta propuesta indica que les faltó considerar otras voces, como las de los padres de familia y el magisterio que viven realidades muy distintas según el territorio. Falta sobre todo, insistió, en confrontar el fondo del sistema, la manera en que está construido el calendario atendiendo las diferentes realidades del país’.
El debate se centró también en el artículo 87 de la Ley General de Educación, que estipula entre 185 y 200 días de clases efectivos. Delgado Carrillo criticó esta disposición, argumentando que es ‘una ley que es también un residuo de la visión tecnocrática. Esa cifra responde a una visión alineada con los estándares comparados de la OCDE, que redujo la educación a una estadística de permanencia y a indicadores homologados’. Para la ‘Nueva Escuela Mexicana’, subrayó, lo esencial es el aprendizaje en comunidad, no meras ‘horas de custodia’. Sostuvo que, después del 15 de junio, las escuelas entran en una inercia de descarga administrativa sin propósito pedagógico, lo que ‘se desvirtúa la dignidad docente y se convierte a la escuela en una estancia forzada’.
‘Ese tiempo muerto a veces es burocracia que roba espacio a la convivencia familiar y a la salud mental de nuestra niñez’, enfatizó. Agregó que, si bien el cierre escolar puede aumentar la carga de cuidado para las mujeres, ‘es injusto que las empresas pretendan que el aula resuelva su falta de flexibilidad laboral. La escuela es un territorio de aprendizaje, no un lugar de resguardo de niñas y niñas por conveniencia del mercado’.
Ante este panorama, el titular de la SEP exhortó a los secretarios de educación estatales a presentar sus propuestas para la conformación definitiva del calendario escolar, buscando un enfoque que atienda las diversas realidades del país.
El panorama
La reapertura de este diálogo subraya la complejidad de armonizar las necesidades educativas con las realidades sociales y climáticas de México. La decisión final sobre el calendario escolar no solo impactará a millones de estudiantes, padres y docentes, sino que también sentará un precedente sobre cómo se construye la política educativa en un marco de participación más amplio y sensible a las diferencias regionales. Las propuestas de los estados serán clave para encontrar un equilibrio que priorice el aprendizaje significativo y el bienestar de la comunidad escolar.

