Un brote de hantavirus a bordo de un crucero con bandera neerlandesa que navegaba por el Atlántico Sur ha cobrado la vida de tres personas, dejando además a siete casos identificados (dos confirmados, cinco sospechosos, un paciente crítico y tres con síntomas leves) y activando una respuesta sanitaria multinacional coordinada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde la notificación inicial del Reino Unido el 2 de mayo de 2026, mientras la embarcación, que partió de Ushuaia, Argentina, y visitó regiones remotas, se encuentra fondeada frente a Cabo Verde con la fuente de exposición aún sin determinar.

El evento sanitario involucró a 147 personas a bordo (88 pasajeros y 59 tripulantes) de 23 nacionalidades diferentes, quienes iniciaron un itinerario el 1 de abril de 2026 desde Ushuaia, Argentina, con escalas en áreas como la Antártida, Georgia del Sur y Santa Elena. La OMS ha calificado el riesgo para la población mundial como bajo, pero mantiene una vigilancia activa debido a la severidad de la evolución clínica de los casos y el contexto de movilidad internacional. La infección por hantavirus en humanos se adquiere principalmente por contacto con orina, heces o saliva de roedores infectados, o por superficies contaminadas, sin que hasta el momento se haya determinado la fuente de exposición en este brote.
Los síntomas, que comenzaron a manifestarse entre el 6 y el 28 de abril de 2026, incluyeron fiebre, síntomas gastrointestinales y una rápida progresión a neumonía, síndrome de dificultad respiratoria aguda y shock, un cuadro consistente con el síndrome cardiopulmonar por hantavirus. El primer fallecimiento fue un hombre adulto el 11 de abril a bordo del barco, sin pruebas microbiológicas. El segundo caso, una mujer adulta y contacto cercano del primero, falleció el 26 de abril en Johannesburgo tras ser evacuada de Santa Elena, confirmándose la infección por PCR el 4 de mayo, lo que desencadenó un rastreo de contactos. Ambos pacientes habían viajado previamente por Sudamérica, incluida Argentina.
Un tercer caso, un hombre adulto, fue evacuado el 27 de abril desde Isla Ascensión a Sudáfrica y permanece hospitalizado en cuidados intensivos, con confirmación de hantavirus el 2 de mayo. Una cuarta paciente, una mujer adulta, falleció el 2 de mayo tras desarrollar neumonía. Adicionalmente, tres casos sospechosos permanecen a bordo, bajo evaluación médica en Cabo Verde. La gestión de esta emergencia involucra a países como Cabo Verde, Países Bajos, España, Sudáfrica y Reino Unido, quienes, con el apoyo de la OMS, están implementando medidas como investigación epidemiológica, aislamiento, atención clínica, evacuación médica y estudios de laboratorio. Se ha recomendado a los pasajeros mantener distancia física y permanecer en sus camarotes, y se han compartido listas de tripulación y pasajeros para facilitar el seguimiento sanitario internacional.
El panorama
El síndrome cardiopulmonar por hantavirus es una enfermedad zoonótica viral, poco común pero severa, con un periodo de incubación que oscila entre dos y cuatro semanas, pudiendo extenderse hasta ocho semanas, lo que justifica la recomendación de un seguimiento de 45 días para los pasajeros y la tripulación. No existen tratamientos antivirales específicos ni vacunas aprobadas; el manejo clínico se centra en el soporte temprano y la atención en unidades de cuidados intensivos para los casos graves. La OMS ha enfatizado la importancia de la higiene frecuente de manos, la vigilancia de síntomas, el aislamiento de personas sintomáticas, una limpieza ambiental adecuada sin barrido en seco y buena ventilación. Asimismo, la organización desaconseja la aplicación de restricciones de viaje o comercio, priorizando la vigilancia epidemiológica, la detección temprana, la reducción de la exposición a roedores y una comunicación de riesgos transparente y oportuna.

