La diplomacia en Medio Oriente se intensifica. Irán ha sorprendido al mundo al presentar una ambiciosa contrapropuesta de 14 puntos a Estados Unidos, desafiando al presidente Donald Trump a terminar la guerra en un plazo de 30 días, en lugar de limitarse a extender un frágil alto el fuego. Esta iniciativa, entregada a través de Pakistán, busca resolver las crecientes tensiones que estallaron el 28 de febrero de 2026 y han desestabilizado la economía iraní y el comercio global en el Estrecho de Ormuz.

La audaz propuesta de Teherán: 14 puntos para la paz
La contrapropuesta iraní, revelada por medios estatales como Nour News y Tasnim, responde a un plan estadounidense de nueve puntos y va más allá de un simple alto el fuego. Entre sus condiciones más destacadas se encuentran el levantamiento de las sanciones contra Irán, el fin del bloqueo naval, la retirada de las fuerzas estadounidenses de la región y el cese de todas las hostilidades, incluyendo las operaciones de Israel en Líbano. Es crucial señalar que esta propuesta omite deliberadamente cualquier mención al controvertido programa nuclear de Irán y su uranio enriquecido, un tema central en la disputa bilateral.
El presidente Donald Trump, quien ha manifestado su frustración por no alcanzar un acuerdo con Irán, revisó la nueva oferta el pasado sábado 2 de mayo, aunque expresó un profundo escepticismo sobre su éxito.
‘aún no han pagado un precio lo suficientemente alto por lo que le han hecho a la Humanidad y al Mundo durante los últimos 47 años’ desde la Revolución Islámica, afirmó Trump en redes sociales.
La propuesta iraní fue canalizada a través de Pakistán, país que ha fungido como intermediario clave al acoger conversaciones directas el mes pasado. Funcionarios paquistaníes, bajo condición de anonimato, confirmaron que continúan impulsando las negociaciones. Además, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, dialogó con su homólogo de Omán, otro mediador recurrente en el conflicto. A pesar de las conversaciones, la tregua de tres semanas pende de un hilo, y Trump no descartó nuevos ataques.
El Estrecho de Ormuz: Un punto de inflexión
El control iraní sobre el estratégico Estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural, sigue siendo un factor determinante en el conflicto. Teherán ha reiterado su posición de no ceder el control del estrecho, permitiendo el paso únicamente a barcos no asociados con Estados Unidos o Israel, previo pago de un peaje. El vicepresidente del Parlamento iraní, Ali Nikzad, declaró el domingo:
‘El estrecho de Ormuz pertenece a la República Islámica de Irán’, y reiteró que cualquier barco no asociado con Estados Unidos o Israel podrá pasar tras pagar un peaje.
No obstante, Estados Unidos ha advertido a las navieras sobre posibles sanciones por pagar a Irán, incluso con activos digitales. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, destacó la ineficacia de los peajes para Irán:
‘Creemos que han recaudado menos de 1.3 millones de dólares en peajes, lo cual es una cifra ínfima comparado con lo recibían antes por sus exportaciones de petróleo’, y añadió que a Irán se le está agotando el espacio para almacenar petróleo y ‘tendrán que empezar a apagar pozos y creemos que eso sucederá la próxima semana’.
Desde el 13 de abril, el bloqueo naval de los puertos iraníes ha mermado significativamente los ingresos petroleros que sustentan la economía del país.
El panorama económico y el futuro de las negociaciones
La presión económica sobre Irán es palpable. El rial, la moneda nacional, continuó su desplome frente al dólar estadounidense, cotizándose a 1,840,000 riales por dólar en Teherán. Esta devaluación, que ha provocado un mínimo histórico y protestas generalizadas, sigue inestable y con precios de productos en alza diaria. Además, se reportan despidos masivos en fábricas tras el Año Nuevo iraní en marzo.
Yousef Pezeshkian, hijo y asesor del presidente iraní Masoud Pezeshkian, capturó la esencia del estancamiento actual en una publicación de Telegram:
‘tanto Estados Unidos como la República Islámica se ven a sí mismos como ganadores de la guerra y no están dispuestos a ceder’.
Con ambas partes en una posición inflexible y el programa nuclear iraní aún sin abordar, el camino hacia una resolución definitiva en el conflicto entre Irán y Estados Unidos parece largo y complicado, a pesar del ultimátum de 30 días. El mundo observa atento los próximos movimientos en este tablero geopolítico.

