En una clara muestra de respaldo político, el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, encabezó el desfile oficial del Día del Trabajo el 1 de mayo de 2026, marchando junto a influyentes líderes sindicales de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), quienes expresaron un efusivo apoyo a su administración y a proyectos clave como el polémico cablebús.

La jornada laboral se vivió de manera contrastante en la capital poblana. Mientras organizaciones sindicales independientes salieron a las calles para demandar mejores condiciones y derechos laborales, el contingente oficialista, encabezado por el mandatario morenista, se destacó por sus consignas de apoyo.
‘¡Que viva el buen gobierno de Armenta!’ y ‘¡Sí al cablebús, sí al cablebús!’, así como ‘¡Queremos cablebús, queremos cablebús!’, corearon los dirigentes y miembros de la CTM y las secciones 51 y 23 del SNTE.
El gobernador Armenta Mier se hizo acompañar al inicio del desfile por Leobardo Soto, veterano dirigente de la CTM en Puebla con más de dos décadas en el cargo, así como por Alfredo Gómez Palacios y José Luis González, líderes de las secciones 51 y 23 del SNTE, respectivamente. Estos sindicatos, descritos como ‘afines a su gobierno’ y con pasado priísta, optaron por una postura de alabanza frente a la administración estatal.
Un proyecto en el ojo del huracán
La mención explícita y reiterada del ‘cablebús’ durante la marcha subraya la importancia de este proyecto para el gobierno de Armenta, a pesar del ‘fuerte rechazo social’ que ha enfrentado. La movilización de sindicatos tradicionales en su favor busca, aparentemente, fortalecer la narrativa oficial sobre la viabilidad y conveniencia de esta obra pública.
El panorama
Este despliegue de apoyo sindical al gobernador Armenta en el Día del Trabajo no solo evidencia la cercanía de ciertos gremios con la administración estatal, sino que también marca una clara división con las voces independientes del sector laboral. La instrumentalización de una fecha emblemática para las demandas obreras en favor de proyectos gubernamentales, como el cablebús, seguramente alimentará el debate público y político en Puebla en los próximos meses, reconfigurando la dinámica entre el gobierno y los trabajadores.

