En un explosivo análisis que sacude el panorama político de México, el exgobernador de Sinaloa, Francisco Labastida Ochoa, ha calificado las acusaciones de Estados Unidos contra Rubén Rocha Moya y otros funcionarios como ‘una bomba casi atómica’. Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, Labastida no solo exigió la renuncia inmediata del actual gobernador y su entrega a la justicia norteamericana, sino que también advirtió sobre un ‘alto costo’ político y diplomático para la presidenta Claudia Sheinbaum si se retrasa una solución contundente al problema del narcotráfico y la colusión institucional que lo sostiene.

Labastida no escatimó en advertencias, describiendo la situación como ‘la punta del iceberg’ de una vasta red de complicidades entre el crimen organizado y funcionarios de distintos niveles. Subrayó la alarmante expansión de los cárteles mexicanos, hoy los más relevantes del mundo, responsables de exportar doce veces más droga que Colombia y con presencia en más de 50 naciones. La realidad es aún más cruda: de las 25 ciudades más peligrosas del planeta, 12 están en México, con Culiacán liderando la lista.
‘Las acusaciones formuladas en Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios y exfuncionarios mexicanos configuran ‘una bomba casi atómica’ que revela la profundidad del problema del narcotráfico en México’, afirmó el exgobernador. También señaló que ‘la número uno es Culiacán’ entre las ciudades más peligrosas del planeta.
El también excandidato presidencial rememoró el proceso electoral de 2021 en Sinaloa, marcado por una abierta intervención del crimen organizado. ‘Yo creo que porque están coludidos’, sentenció al cuestionar la falta de investigaciones en aquel entonces, explicando que esta colusión implica un intercambio de ‘dinero y prebendas’ entre narcos y autoridades, afectando incluso a productores agrícolas que se ven obligados a pagar cuotas a grupos criminales.
Red de Complicidades y Consecuencias Políticas
La red de influencia criminal, afirmó, es muy grande, involucrando a autoridades locales, federales y legisladores. Hizo especial mención del senador morenista Enrique Insunza, exsecretario general de Gobierno, quien ‘tenía fama de ser el enlace con los narcotraficantes’, una reputación que, según Labastida, se alinea con la acusación estadounidense. Rocha Moya, añadió, ya arrastraba señalamientos similares desde administraciones pasadas. Incluso la permanencia del exgobernador Quirino Ordaz Coppel como embajador en España fue calificada de ‘inadmisible’ por Labastida, quien urgió a su revisión.
‘Tiene que renunciar este hombre y lo tienen que entregar a la justicia norteamericana’, afirmó Labastida sobre Rocha Moya. Advirtió que ‘mientras más tarde en solucionar el problema, el costo será mayor’ para la presidenta Sheinbaum y el país. Además, enfatizó que ‘tarde o temprano van a juzgar a Rocha Moya’, y calificó a Donald Trump como ‘impredecible’ y ‘capaz de utilizar cualquier medida’.
Las consecuencias de no actuar con celeridad podrían ser devastadoras. Labastida fue enfático: ‘Tiene que renunciar este hombre y lo tienen que entregar a la justicia norteamericana’. Advirtió que la dilación solo incrementará los costos políticos para la futura presidenta Sheinbaum y para el país, especialmente ante un Donald Trump ‘impredecible’ y ‘capaz de utilizar cualquier medida’ si retoma la presidencia de EE. UU. ‘¿Soberanía para quién? ¿Para que gobierne el gobierno o para que gobiernen los narcos?’, cuestionó Labastida, sugiriendo que en entidades como Sinaloa, el poder real lo detentan los grupos criminales. ‘En Sinaloa están gobernando los narcos’, sentenció, estimando que ‘quizás la mitad de los estados está gobernado por los narcos’, citando casos como Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Sonora y Baja California.
Fallas Institucionales y el Gasto de la Impunidad
El análisis del exgobernador profundizó en las fallas institucionales, criticando la reforma a la Ley de Seguridad Nacional tras el caso Cienfuegos y la alarmante impunidad cercana al 98% debido a un sistema judicial deficiente, con una escasez crítica de fiscales (apenas 3.3 por cada 100 mil habitantes, muy por debajo de estándares internacionales). ‘No puedes pensar que vas a limpiar… si no cambias gobernador’, subrayó, abogando por un ‘cambio estructural’ y una ‘purga completa’ de las instituciones para combatir la corrupción generalizada.
Sobre el sistema judicial mexicano, Labastida fue contundente: ‘El sistema judicial mexicano está corrupto’. Además, aludió a la lealtad de funcionarios: ‘La mayor parte de los funcionarios que trabajan con Claudia Sheinbaum le deben la lealtad a Andrés Manuel López Obrador’. También aseguró que las autoridades estadounidenses ‘tienen a todos los participantes, tanto oficiales como narcos, como funcionarios de gobierno, y van a tener más’.
Sobre la postura del gobierno federal, Labastida se mostró cauto sobre un posible respaldo a Rocha Moya, señalando que ‘la mayor parte de los funcionarios que trabajan con Claudia Sheinbaum le deben la lealtad a Andrés Manuel López Obrador’. También denunció la creación de ‘versiones falsas’ desde las instituciones, citando el caso del asesinato del exrector de la UAS, Héctor Melesio Cuén, y la falta de responsabilidades tras la renuncia de la fiscal Sara Bruna Quiñónez. Concluyó que las autoridades estadounidenses poseen elementos ‘sólidos’: ‘Tienen a todos los participantes, tanto oficiales como narcos, como funcionarios de gobierno, y van a tener más’. La solución, insistió, implica decisiones políticas de alto nivel, incluyendo la separación y procesamiento de gobernadores. Recordó su propia experiencia como secretario de Gobernación al lograr la renuncia de un mandatario estatal, evidenciando que estas acciones son posibles. Pese a un sistema judicial ‘corrupto’ y sobrecargado, reconoció la lealtad institucional de las Fuerzas Armadas, pero enfatizó que la destitución o extradición de un gobernador depende directamente de la Presidencia.
El panorama
El llamado de Labastida es contundente: ‘Lo tenemos que hacer, sí o sí’. México se encuentra en una coyuntura crítica que demanda decisiones de fondo, una ‘purga completa’ de sus instituciones y un compromiso inquebrantable para recuperar la soberanía y la paz. La inacción, advierte, solo profundizará la crisis interna y la presión internacional, comprometiendo el futuro de la nación. ‘No tenemos que darnos por derrotados los mexicanos’, finalizó, urgiendo a la acción y la convicción frente a los desafíos.

