Puebla, una de las entidades más afectadas en el país, se enfrenta a una alarmante realidad confirmada por la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2024 (Ensanut): el 50% de sus niños preescolares, que representan al menos medio millón de menores de uno a cuatro años, están en riesgo por altos niveles de plomo en su sangre. Este preocupante incremento, de cuatro puntos porcentuales desde 2018, ha encendido las alarmas entre la comunidad científica y política, quienes urgen a tomar medidas contundentes para salvaguardar la salud de la infancia poblana.

Fotografías Octavio Hoyos/Grupo Milenio.
Puebla: Epicentro de una crisis de salud en ascenso
La Ensanut 2024 ha revelado un panorama desolador: Puebla no solo se mantiene como el estado con mayor incidencia de intoxicación por plomo en preescolares, sino que su tasa ha escalado del 46% en 2018 al actual 50%, lo que significa que uno de cada dos niños está en peligro. A nivel nacional, la encuesta estima que 1.2 millones de niños mexicanos padecen esta condición, con Puebla, Tlaxcala y San Luis Potosí a la cabeza de la lista. Expertos como Martha Téllez, Luis Bautista, Belem Trejo y Alejandra Cantoral, entre otros, ya habían instado en 2022 a que la intoxicación por plomo se incorporara como un tema prioritario en la agenda nacional de salud pública. Destacaron que la exposición constante al plomo, incluso desde la gestación, tiene graves consecuencias en el neurodesarrollo y, a largo plazo, puede derivar en esteatosis hepática, enfermedades cardiovasculares e incluso la muerte.
‘Reducir la exposición a Pb tendrá impacto no sólo en salud, con los costos asociados para el sistema, sino también en la productividad de la población’, concluyeron los especialistas.
Inicialmente, la principal fuente de contaminación se atribuía al consumo de alimentos en utensilios de barro o vidrio con pintura a base de plomo. Sin embargo, los especialistas han ampliado el espectro de origen a factores más diversos. Entre ellos, se mencionan fuentes naturales como el volcán Popocatépetl, que ha sido una fuente constante de contaminación desde que retomó actividad en 1994, así como incendios, y actividades económicas como la minería, la industria metalúrgica, ladrilleras y el reciclaje electrónico. También alertan sobre productos de uso cotidiano como maquillaje, dulces y juguetes. En el caso específico de Puebla, la situación se agrava por la contaminación de sus principales afluentes, el río Atoyac y la presa de Valsequillo, que presentan altas concentraciones de plomo debido a la intensa industrialización de la zona metropolitana. La Secretaría de Salud estatal reitera que el plomo es altamente tóxico, impactando el sistema nervioso central, cerebro, aparato reproductor, riñones, sistema cardiovascular, sangre e inmunológico.
Acciones y propuestas ante la emergencia
Frente a este alarmante escenario, el sector empresarial en Puebla ha manifestado su postura. César Bonilla Yunes, presidente del Consejo de Organismos Empresariales (COE), aseguró que las industrias agremiadas cumplen con las normativas ambientales y han eliminado materiales nocivos como el plomo de sus procesos productivos desde hace más de una década. Como medida proactiva, Bonilla Yunes propuso la realización de un muestreo integral en Puebla para identificar con precisión las fuentes de contaminación actuales. En el ámbito legislativo, la presidenta de la Comisión de Salud del Congreso, Nayeli Salvatori Bojalil, anunció que presentará una iniciativa para regular la fabricación de vasijas y artículos que contengan plomo, estableciendo sanciones para quienes incumplan. La legisladora también propondrá un exhorto a la Secretaría de Salud para implementar jornadas de detección de plomo en sangre y buscará que programas de obra comunitaria apoyen la renovación de antiguos sistemas de agua en viviendas, identificados como otra vía de intoxicación. Se espera que esta iniciativa, crucial para la salud pública, sea presentada en el próximo periodo ordinario de sesiones del Congreso de Puebla.

