Un impactante incidente sacudió Washington D.C. este fin de semana, cuando Cole Tomas Allen, de 31 años, fue acusado formalmente este lunes del intento de asesinato del presidente de EE.UU., Donald Trump. El dramático suceso tuvo lugar el sábado 25 de abril de 2026 en el hotel Washington Hilton, en plena cena de corresponsales de la Casa Blanca, donde Allen habría desatado un tiroteo con la clara intención de atentar contra el mandatario y altos funcionarios, según las autoridades.

Cargos graves y un perfil inquietante
Durante una tensa audiencia en un tribunal federal, Allen fue imputado no solo por intento de asesinato, sino también por usar un arma de fuego durante un delito con violencia y portar un arma con intención delictiva. De ser hallado culpable, podría enfrentar la cadena perpetua. A pesar de la gravedad de los cargos, el sospechoso se mostró tranquilo, respondiendo a las preguntas del juez con un sereno ‘sí, su señoría’ o ‘no, su señoría’, y solicitó representación legal, siendo flanqueado por cuatro alguaciles.
El incidente llevó a la evacuación inmediata del presidente Trump, la primera dama Melania Trump y el vicepresidente JD Vance, entre otros funcionarios. Allen fue detenido poco después de los disparos, ya que era huésped del mismo hotel y, según las autoridades, estaba ‘armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos’.
El presidente Trump, en su primera entrevista tras el suceso con Fox News, aseguró que Allen actuó movido por un ‘odio profundo’ hacia los cristianos, basándose en un ‘manifiesto’ que, según él, las autoridades encontraron en la computadora del sospechoso. Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, denunció que quienes ‘tildan de fascista’ al Trump y ‘lo comparan con Hitler’ están ‘alimentando la violencia contra él’.
El fiscal general interino, Todd Blanche, acompañado por la fiscal general del Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, y el director del FBI, Kash Patel, detalló los movimientos de Allen: un viaje en tren desde Los Ángeles el 21 de abril, llegando a Washington el 24 y hospedándose en el Washington Hilton. En la noche del sábado, Allen habría irrumpido en un control de seguridad ‘corriendo, mientras sostenía un arma larga’. Un valiente agente del Servicio Secreto fue alcanzado en el pecho, pero su chaleco antibalas le salvó la vida. Blanche enfatizó que lograron derribar al atacante a un piso de distancia de Trump, con ‘cientos de agentes federales’ interponiéndose. La fiscal Pirro fue contundente:
‘Esto fue un intento de asesinato del presidente de los Estados Unidos’, afirmó Pirro, añadiendo que la intención del sospechoso era ‘derribar a tantos miembros de alto rango del gabinete como pudiera’. También citó el supuesto manifiesto de Allen, en el que este dejó claro que ‘no dudaría en enfrentarse a cualquiera que se interpusiera entre él y el presidente’.
Cole Tomas Allen se describe en LinkedIn como ingeniero mecánico, desarrollador de videojuegos y profesor. Trabajó a tiempo parcial para C2 Education en Torrance y fue nombrado ‘profesor del mes’ en diciembre de 2024. Estudió ingeniería mecánica en CalTech y obtuvo una maestría en ciencias de la computación de la Universidad Estatal de California en 2025. Los registros de votantes del condado de Los Ángeles indican que no tenía preferencia partidista registrada, aunque en octubre de 2024 donó US$25 a ActBlue, destinado a la campaña presidencial de Kamala Harris.
El panorama
La investigación continúa y la fiscalía ha adelantado que se esperan más cargos contra Allen. Este ataque no solo subraya las vulnerabilidades en la seguridad de eventos de alto perfil, sino que también intensifica el ya polarizado clima político estadounidense, con acusaciones y contracusaciones sobre la retórica incendiaria que podría haber motivado el violento acto. El caso promete ser un punto focal en el debate público y judicial en los próximos meses.

