En un esfuerzo crucial por detener el conflicto de seis semanas que ha sacudido la región, funcionarios de alto rango de Estados Unidos e Irán se dieron cita este sábado 11 de abril de 2026 en Islamabad, Pakistán. Estas conversaciones representan el encuentro de más alto nivel entre Washington y Teherán en medio siglo, buscando desesperadamente un cese a las hostilidades.

Intensas Negociaciones y Puntos de Fricción
La cumbre de dos horas contó con la presencia del vicepresidente de EU, JD Vance, el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump. Por la parte iraní, participaron el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, y el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi. El jefe del ejército pakistaní también estuvo presente, en un encuentro mediado por el primer ministro Shehbaz Sharif, quien facilitó la reunión cara a cara.
Las discusiones se vieron inmediatamente marcadas por informes contradictorios. Un funcionario de Washington afirmó a Axios que varios buques de la Armada estadunidense habían cruzado el Estrecho de Ormuz, una acción que, de ser cierta, tendría enormes implicaciones en el suministro energético global. Sin embargo, la televisión estatal iraní y una fuente pakistaní desmintieron categóricamente que cualquier buque estadounidense hubiera transitado por dicho estrecho.
«Estamos comenzando el proceso de despejar el estrecho de Ormuz», escribió por su parte Trump en redes sociales, agregando que «los 28 barcos iraníes que lanzaban minas habían sido hundidos».
Otro punto de discordia surgió con la posible liberación de activos iraníes congelados en bancos qataríes y extranjeros. Una fuente iraní de alto rango aseguró a Reuters que Washington había accedido a su liberación, pero esta afirmación fue rápidamente negada por un funcionario estadounidense.
Las «Líneas Rojas» de Teherán
Previo a las conversaciones directas, Teherán estableció una serie de «líneas rojas» que exigió a Washington aceptar. Según la televisión estatal iraní, entre estas condiciones figuraban la autoridad sobre el Estrecho de Ormuz —punto estratégico para el 20% del transporte mundial de petróleo y gas—, la liberación de sus activos bloqueados, el pago de reparaciones de guerra y un alto el fuego aplicable en toda la región.
Irán también exigió un alto el fuego en Líbano, donde los ataques israelíes contra militantes de Hezbollah han provocado la muerte de casi dos mil personas desde marzo. No obstante, Israel y Estados Unidos han insistido en que la campaña en Líbano no forma parte del acuerdo de alto el fuego entre Irán y Washington. La delegación iraní, que llegó vestida de negro en señal de luto por la muerte del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, y otras víctimas del conflicto, se espera que continúe debatiendo las violaciones del alto el fuego en Líbano.
El panorama
Estas negociaciones, las primeras directas desde 2015 cuando se alcanzó un acuerdo sobre el programa nuclear de Teherán, se desarrollan en un Islamabad bajo un confinamiento sin precedentes. La divergencia inicial de informes y las complejas «líneas rojas» iraníes subrayan la dificultad de alcanzar un acuerdo. La comunidad internacional permanece atenta a los próximos pasos, consciente de que un cese de esta guerra de seis semanas podría reconfigurar la estabilidad global, especialmente en el vital Estrecho de Ormuz.

