El Gobierno de Claudia Sheinbaum ha desvelado, este 8 de abril de 2026, su decisión de incursionar abiertamente en el ‘fracking’ o fracturación hidráulica para extraer gas natural de los yacimientos nacionales. La medida, anunciada en una conferencia matutina en México por la presidenta y funcionarios de Pemex y la Secretaría de Energía, busca alcanzar la soberanía energética y disminuir la dependencia del 75% de las importaciones de gas desde Estados Unidos.

La apuesta por los yacimientos no convencionales
La petrolera estatal Pemex será la encargada de esta polémica operación, con el director Víctor Rodríguez presentando un plan a corto y mediano plazo para incrementar la producción de gas. Aunque la palabra ‘fracking’ se evitó en la conferencia, refiriéndose a ‘yacimientos no convencionales’ o ‘de geología compleja’, la estrategia ya había sido adelantada por este medio. Organizaciones civiles y movimientos progresistas han criticado duramente esta técnica por su potencial contaminante y el uso excesivo de agua.
Los mayores depósitos de gas ‘no convencional’ se localizan en el norte del país, compartiendo frontera con Estados Unidos, y en el Golfo de México, con un estimado de 141 billones de pies cúbicos. Pemex proyecta iniciar la extracción mediante esta técnica en 2027 y, para 2035, espera sumar 3.196 millones de pies cúbicos diarios (Mmpcd) de gas no convencional y 960 Mmpcd de gas convencional a su producción actual de 2.300 Mmpcd.
‘El gas natural es un insumo estratégico para el país. Es necesario incrementar la producción nacional de este gas y reducir la dependencia que tenemos de las exportaciones’, precisó la secretaria de Energía, Luz Elena González.
Por su parte, la presidenta Sheinbaum advirtió: ‘El gas natural lo importamos mucho. Si no hacemos nada, cada vez vamos a importar más’. Enfatizó que la dependencia energética de otro país conlleva riesgos, tomando como ejemplo conflictos geopolíticos globales.
Sheinbaum, reconocida física y pionera en estudios de cambio climático, ha expresado su respaldo al plan, justificando la necesidad de la fracturación hidráulica en aras de la soberanía. Afirmó que su Gobierno ha sido asesorado por especialistas que buscan una extracción ‘sustentable’, con el uso de agua reutilizable o incluso de mar, un punto que discrepa con la postura de las ONG ambientalistas.
Al abordar la disyuntiva, Sheinbaum planteó: ‘Por lo pronto, vamos a explotar el gas convencional. La pregunta es: ¿explotamos el gas no convencional, sí o no? Sí, porque nos da soberanía energética. No, porque nos trae efectos ambientales’. Recalcó que se han investigado nuevas tecnologías en Texas, Canadá y California para una explotación ‘sustentable’ con sustancias orgánicas y reciclaje de agua.
El panorama
La mandataria ha reconocido la complejidad del tema, destacando que un comité de expertos continuará trabajando por dos meses para determinar la viabilidad técnica y económica. Este anuncio marca un punto de inflexión en la política energética de México, priorizando la soberanía y el desarrollo del país, mientras se enfrenta al desafío de mitigar los impactos ambientales y gestionar un debate público inevitable sobre esta crucial decisión estratégica para el futuro de la nación.

