El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, desató la polémica el 24 de marzo de 2026 al acusar públicamente al expresidente Enrique Peña Nieto de haber ‘traicionado a los mexicanos’ mediante la entrega masiva de concesiones de agua a empresas transnacionales. Desde Puebla, Armenta contrastó esta política con la visión de la ‘Cuarta Transformación’, que, según él, busca recuperar los recursos naturales para beneficio del país, especialmente el sector agrícola poblano.

La acusación y el contraste político
Durante una rueda de prensa, el mandatario poblano enfatizó la gravedad de las acciones del sexenio anterior, señalando un periodo de privatización de recursos vitales. A su vez, Armenta Mier defendió la actual administración, que prioriza el saneamiento de cuencas y el uso eficiente del agua.
‘Peña Nieto entregó 5 mil 300 concesiones de agua antes de irse a empresas extranjeras; traicionó a los mexicanos. Y van a decir: ‘Oye, tú estuviste ahí’. Sí, pero nos traicionó y, hoy, la presidenta, con la Ley de Aguas, está recuperando este recurso que tiene todo que ver con el campo’, afirmó Armenta, reconociendo su pasado político, pero distanciándose de esas decisiones.
El gobernador también destacó el compromiso con el medio ambiente y la salud pública, mencionando avances significativos en la recuperación de cuerpos de agua.
‘Estamos saneando la presa de Valsequillo, el río Atoyac y vamos por el Nexapa, que se une al río Mixteco. No es un sueño, es una realidad’, declaró, subrayando los esfuerzos coordinados con la Federación.
La ‘revolución agrícola’ de Puebla
En este contexto, Armenta Mier proclamó que Puebla se encuentra en medio de una ‘revolución agrícola’, fundamentada en la tecnificación del campo y la optimización del uso del agua. El objetivo es transformar la agricultura de subsistencia en un modelo productivo y rentable.
‘Invitamos a los empresarios a que nos acompañen para que, en lugar de 100 hectáreas de riesgo por goteo en el Distrito de Valsequillo, sean mil; y en lugar de mil hectáreas, sean 10 mil. Queremos ser el primer lugar en el mundo con más tierras tecnificadas’, expresó, haciendo un llamado a la inversión y al regreso de los migrantes poblanos en el extranjero, a quienes ofreció cofinanciamiento para proyectos de riego por goteo: por cada peso invertido por ellos, el gobierno estatal aportará otro.
Inversión récord para el desarrollo rural
Complementando las declaraciones del gobernador, la secretaria de Desarrollo Rural (SDR), Ana Laura Altamirano, anunció una inversión histórica para el campo poblano: más de mil 700 millones de pesos destinados a 14 programas sociales. Estos programas están diseñados para atender las 142 cadenas productivas del estado, asegurando que los apoyos lleguen a tiempo para el ciclo agrícola.
‘No se trata solo de entregar insumos, sino de dar un seguimiento integral. Queremos que el campo de Puebla sea un motor de riqueza; por ello, impulsamos la mecanización, el uso de drones y la agricultura protegida’, detalló Altamirano, enfatizando la importancia de la modernización y el acompañamiento técnico para que las familias rurales accedan a mejores mercados.
La titular de la SDR reiteró que el campo es crucial para el desarrollo económico y social de Puebla, y esta inyección de recursos busca reducir la desigualdad en zonas rurales y consolidar la soberanía alimentaria de la entidad.
El panorama
La administración de Alejandro Armenta se posiciona firmemente en la recuperación y tecnificación de los recursos hídricos y agrícolas de Puebla, contrastando drásticamente con las políticas de concesiones del pasado. Con una inversión sin precedentes y un llamado a la colaboración, el estado busca no solo sanear sus cuencas, sino también convertirse en un referente mundial en agricultura tecnificada, asegurando la soberanía alimentaria y un futuro más próspero para sus productores.
El gobernador Alejandro Armenta denuncia que Enrique Peña Nieto traicionó a México al otorgar miles de concesiones de agua a transnacionales. En respuesta, anuncia una histórica inversión de 1.7 mil mdp para el campo poblano, impulsando una ‘revolución agrícola’ y el saneamiento de cuencas.

