La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha experimentado un significativo reacomodo en sus principales cuadros, con seis cambios de cargo clave en poco más de un año. Estas decisiones, que abarcan desde la Secretaría de Relaciones Exteriores hasta la Fiscalía General de la República, reflejan la estrategia de la mandataria para consolidar su poder y dar una nueva dirección a su gobierno.

Los movimientos, motivados por renuncias y ajustes estratégicos, han tocado áreas sensibles como la política exterior, las finanzas públicas, la procuración de justicia, el sistema de aduanas, la consejería jurídica y la Unidad de Inteligencia Financiera. Estos cambios no solo responden a una lógica administrativa, sino que también delinean una narrativa política de continuidad con matices respecto a la administración anterior.
Reforzando la Visión de Sheinbaum
Uno de los cambios más recientes ocurrió en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), donde el pasado 1 de abril de 2026, Juan Ramón de la Fuente presentó su renuncia por motivos de salud. En su lugar, la presidenta nombró a Roberto Velasco, quien ascendió desde la subsecretaría para América del Norte. Velasco, con una ascendente carrera en la SRE, se comprometió a defender la soberanía y proteger a los mexicanos en el extranjero, en un contexto geopolítico tenso por la guerra entre EE.UU., Israel e Irán.
En la Fiscalía General de la República (FGR), Alejandro Gertz Manero renunció el 27 de noviembre de 2025 tras siete años en el cargo, siendo posteriormente nombrado embajador en el Reino Unido. Su gestión estuvo marcada por polémicas. Una semana después, el Senado de la República ratificó a Ernestina Godoy, quien había dejado la Consejería Jurídica de la Presidencia para postularse. Godoy sentenció:
‘No fabricaremos culpables ni habrá persecución política, pero desde ahora les digo: tampoco habrá impunidad.’
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) también vio un cambio importante en marzo de 2025. Rogelio Ramírez de la O, una herencia del gabinete de Andrés Manuel López Obrador, renunció tras diseñar el primer Paquete Económico de Sheinbaum. Fue sustituido por Edgar Amador Zamora, el entonces subsecretario, quien ha tenido que lidiar con las constantes amenazas de aranceles de Donald Trump. Amador Zamora expresó su compromiso con la ciudadanía:
‘Promoveremos la inclusión social, mejoraremos la calidad de vida de la población y fortaleceremos la inversión en infraestructura. Daremos continuidad a los esfuerzos para alcanzar los objetivos establecidos en el paquete económico de 2025, a pesar de las adversidades y de los posibles vientos en contra.’
La Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) también tuvo un nuevo titular. El 31 de marzo de 2026, Rafael Marín Mollinedo dimitió para asumir el puesto de delegado de Gobernación en Yucatán. La presidenta designó a Héctor Alonso Romero, proveniente de la Agencia de Transformación Digital. Sobre este nombramiento, Sheinbaum destacó:
‘Él tiene la responsabilidad de aumentar la recaudación y de llevar la transformación digital.’
En un relevo exprés, la Consejería Jurídica de la Presidencia vio la salida de Ernestina Godoy el 28 de noviembre de 2025 para unirse a la terna de la FGR. Claudia Sheinbaum nombró a Esthela Damián Peralta, una figura reconocida en la administración pública de la CDMX y su exsecretaria particular cuando fue jefa de Gobierno.
Finalmente, en la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), Pablo Gómez, otra herencia del gabinete de AMLO, dejó su puesto el 2 de agosto de 2025 para liderar la comisión presidencial para la reforma electoral. Omar Reyes, cercano a Omar García Harfuch, fue el encargado de tomar las riendas de esta institución clave en la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento ilícito, un área que ha generado incluso sanciones de EE.UU. a bancos mexicanos.
El panorama
Estos seis movimientos en el gabinete de Claudia Sheinbaum, realizados en poco más de un año de gestión, envían un claro mensaje sobre la dirección y el estilo de la nueva administración. La presidenta no solo busca eficiencias, sino también la consolidación de su propio equipo y la continuidad del proyecto que ha denominado el ‘segundo piso de la transformación’, adaptándose a los desafíos y a la dinámica política y económica del país.

